No es hiperinflación... pero apunta para allá


Este artículo de Charles Hugh Smith es oooootra confirmación (además de los reportes de John Williams, los de Rami Schwartz y cien más) de que los índices y las tasas macroeconómicas "oficiales" de los Inegis de muchos países, son falsos, manipulados a un grado escandaloso, y calculados al gusto de quien los paga (que son los gobiernos). Crecimiento, desempleo e inflación son las cifras especialmente retorcidas.

Smith lo dice sin rodeos: "el costo del burrito se triplica, la inflación oficial sube un 43% desde 2001". Y añade: bienvenido a la servidumbre por deudas, el único producto posible del altísimo costo de vida. "El índice del burrito es mi medida de la inflación en el mundo real" (como el de la Big Mac del Rami). Según este índice, los precios al consumidor han subido un 160% de 2001 al 1 de agosto de 2016. El costo de un burrito regular, en el mismo restaurante de siempre, ha aumentado de $2.50 en 2001 a $7.50 hoy, el triple del costo de 2001. Eso es un aumento del 200% en 17 años. Pero de acuerdo con el gobierno federal gringo (BLS), la inflación desde 2001 ha subido alrededor del 40 por ciento. El índice Burrito es cinco veces la tasa de inflación oficial.

Pero los numeritos "oficiales" ultra engañosos son religiosamente observados y reproducidos como pilares de sabiduría por enemil economistas, analistas y columnistas dizque especializados. ¡Y en esas aguas lodosas basan sus cálculos, proyecciones, pronósticos!

Los cálculos de John Williams (https://bit.ly/1qA4TtZ) son similares: no inflación de 2.3%, sino de 6.1%; no desempleo de 4%, sino de 21%; no PIB de 2.2% sino de menos 1.7 por ciento.

Impactos sociales

Para el 95% inferior de la población, la inflación no se distribuye equitativamente. Los "protegidos" están bien, los "desprotegidos" son deudores empobrecidos. El grosero subregistro de la inflación (es decir, la pérdida de poder adquisitivo de "dinero" y mano de obra) es sólo parte de la distorsión: parte de la población (un poquito los muy muy pobres, un muchito los muy muy ricos) está protegida por subsidios estatales de los estragos reales de la inflación, mientras que para los expuestos al mundo real no subsidiado (o sea tú y yo, querido lector, residuos patéticos de la agonizante clase media, a los que nos queda el estilo y las pretensiones, mas ya no lo recursos) los costos están siendo inflados por una inflación dizque "benigna" en las mentirosas cifras oficiales, pero demoledora en la vida real.

Pero si consideras que el índice burrito no es "científico", ¿has revisado últimamente la matrícula universitaria o los alquileres de vivienda? Considera una universidad pública típica: Universidad de California, en Davis. Matrícula en 2004 $5,684, matrícula en 2018 $14,463. Así que la matrícula en esa universidad estatal se disparó 2.5 veces mientras que la inflación oficial aumentó en apenas un 35% desde 2004. Si la matrícula de UCD sólo hubiera aumentado en un 35%, sumaría un total de $ 7,673, no $ 14,463.

El costo por encima de lo que esperaríamos si la matrícula hubiera rastreado la inflación oficial suma hasta $ 27,000 por los cuatro años de licenciatura por estudiante. Ahora multiplica eso por millones de estudiantes universitarios, y obtendrás una idea de la enormidad del abismo entre la inflación del mundo real y la tasa de inflación oficial del 2.5% anual. Y una estimación del tamaño del broncón que supone la burbuja de los préstamos estudiantiles.

Dimensionemos el broncón (en EUA, repito). Alumnos hundidos en deudas ANTES de empezar a trabajar (dizque beneficiados por esos préstamos): 45 millones (edades 18 a más de 62). Monto colectivo adeudado: $1,520,000,000,000 de dólares. Moratoria promedio: 11.5 por ciento. Monto promedio de la deuda de cada estudiante graduado: $57,600 (Más datos: https://bit.ly/2JRwxYd).

La vivienda

En 2001 el costo de la casa promedio en EUA era de 3.5 veces el ingreso promedio anual por sueldos de un trabajador; hoy es de 4.7 veces. "En regiones con mercados de trabajo en auge, los alquileres se han duplicado desde 2001. En cuanto a los costos no subsidiados del seguro de salud, muchos de los que pagan los costos no subsidiados estarían felices si sus primas "sólo" se hubieran duplicado desde 2001. El costo de la atención médica es una carga creciente. Hace una década, una póliza familiar promedio costaba $1,000 al mes, sin deducible. Ahora es más de $ 2,000 al mes con un deducible de $6,000. Esos costos crecientes se tragan el salario neto de cada empleado.

¿Y cómo el 95% inferior de los hogares estadounidenses paga por el aumento de la matrícula/vivienda/primas? Con dinero prestado. Crédito que lo "salva" en el cortísimo plazo, pero lo hunde más en el mediano y largo plazos. Lo mismo que a casi todos los países (y no sólo a Chipre, Grecia, España, Portugal, Italia, etc).

"Bienvenido a la servidumbre por deudas, el único producto posible del altísimo costo de vida para los desprotegidos que son gobernados por una Élite Protegida empapada de arrogancia (tecnócratas al servicio de plutócratas). Nuestro ´deber´ es asumir los precios más altos contrayendo más deudas, una deuda que es inmensamente rentable para la élite protegida. Esto es lo que se supone que debes creer: los gastos importantes como alquiler, atención médica y educación superior, cuestan decenas de miles de dólares más, pero los televisores cuestan unos pocos dólares menos y, como resultado, gracias a las mágicas fórmulas de los Inegis de todo el mundo, la inflación oficial es del 2.1% anual".

Moraleja

Entre tanto aceptemos esta farsa burlesca de una parodia, nos merecemos lo que tenemos. Mientras tanto, si quieres salvarte de la picadora de carne en que se ha convertido nuestro entorno financiero-bancario, sólo tienes dos opciones. Una, salirte del sistema cuanto puedas, reduciendo al mínimo tus saldos crediticios pendientes (lo que debes, pues), tus cuentas bancarias de ahorro, de cheques o de inversiones, tus tarjetas de crédito o débito, etc. O dos, meterte de lleno en el juego (si no puedes vencerlos, úneteles), a fin de poder aprovechar las exenciones tributarias, los movimientos off-shore, los refugios de paraísos fiscales, la inside information y demás privilegios de los selectos del 0.1 por ciento.

Como esta segunda opción no está al alcance de cualquiera (por motivos de bolsillo, de contactos y de hígado, básicamente), me temo que a los simples mortales como tú y como yo (aquejados, además de molestos y pequeñoburgueses escrúpulos morales), sólo nos queda la primera opción: esconderte todo lo que puedas de la tormenta en curso.


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