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¿Qué tan fácil o difícil será el cambiar nuestro país?, ante esa pregunta de un colega académico, lo primero que vino a mi mente fue la necesidad de que el nuevo Presidente y su equipo de colaboradores tengan la clara intención de cambiar a nuestro país en la dirección correcta. Sin esa intención, todo quedará en buenos deseos y los planes de cambio serán guardados en el viejo arcón de los recuerdos, como ha ocurrido muchas veces en el pasado.

Pero tengo que admitir, le dije a mi colega, que lo anterior no basta, pues aunque se tenga la intención de hacer las reformas necesarias, es necesaria la participación, el aprendizaje y la necesaria voluntad al cambio de toda la organización gubernamental.

Efectivamente, la definición, pero sobre todo la implementación de los cambios necesarios en nuestro país, requiere la participación de mucha gente.

¿Qué tan difícil es lograr ese consenso, ese deseo de cambio?, les tengo que decir que fácil no es, es necesario dialogar y volver a dialogar con las personas clave de las organizaciones sindicales, de la sociedad civil y empresarial, de las diferentes secretarías y los expertos en temas estratégicos de cambio para lograr un consenso en los cambios que son indispensables de implantar.

Yo les recomendaría en ese dialogar, responder a las siguientes preguntas: 1.- ¿Qué factor clave en nuestro sistema tenemos que cambiar para lograr tener un excelente país?, ¿un cambio drástico en los sistemas de  seguridad en el país, un cambio en los procesos de atención a los actos de corrupción? 2.- ¿Qué ventana rota tenemos que eliminar (por ventana rota implico algo que está muy mal internamente, que afecta a mucha gente, que nadie está a cargo de atenderla) y sobre todo, que a nadie le importa arreglarla?, ¿un cambio importante en el sistema de pensiones para garantizar una vida digna en las personas adultas mayores; un servicio militar educativo para los ninis?

3. ¿Qué amenaza externa a nuestro país nos puede afectar?, ¿las estrategias que se están implantando en Estados Unidos, el cambio en el TLC? 4.- ¿Cuáles programas y servicios nuevos podemos ofrecer?, algo equivalente al programa de Solidaridad implantado durante el sexenio del presidente Salinas. 5.- ¿Cuáles son los problemas más importantes que aquejan a nuestro país?, aquí esperaría una larga lista de problemas de todo tipo que deberíamos de atender: ilegalidad, impunidad, corrupción, inseguridad, deterioro del medioambiente, la calidad del sistema educativo, de salud pública, del sistema de justicia, baches, bordos, basura tirada por muchos lados, la caída de los salarios, etc.

Una vez que se tuviera la lista colectiva de respuestas en cada una de las preguntas, les pediría que seleccionaran de uno o dos de los factores clave que tenemos que cambiar, de las ventanas rotas que tenemos que arreglar, de las amenazas externas que nos debemos de cuidar, de los nuevos programas y servicios que deberíamos de implantar y los problemas urgentes que deberíamos de atender.

Les insistiría que fuesen pocos los temas seleccionados, porque la operación del sistema público de gobierno es muy compleja y requiere, por un lado, una constante mejora en sus actividades que claramente están estampadas en los reglamentos y, por otro lado, los tiempos y recursos que tienen los funcionarios públicos son finitos.

Una vez realizada la tarea anterior no se debe de olvidar tener los factores clave para que los cambios efectivamente ocurran: poner al frente a personas que saben y que saben hacer lo que se necesita hacer; asignarles los recursos para que los cambios ocurran y, sobre todo, que el Presidente y su equipo de trabajo no quiten el dedo del reglón hasta que los cambios queden implementados. Si lo anterior no ocurre, todos los planes, programas y deseos de cambio quedaran guardados en el viejo arcón de las promesas fallidas.


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