No pierdas en tino, porque si lo pierdes...


No es nuevo que en temporadas más cálidas, los ánimos que alternan nuestro hermoso estado se caracterizan por estas temperaturas tan extremas. Hace unos cuantos días, todavía disfrutábamos de un clima muy agradable, sin embargo, ya llegó el calorcito para quedarse por una buena temporada. No es nada nuevo que al mismo tiempo, los noticieros locales nos informan de un número mayor de actos violentos en la comunidad y como dije al principio, están científicamente relacionados.

Sin embargo, no solo el calor tiende a sacarnos de quicio, en realidad utilizamos esta frase para definir un estado de irritación, ira o enfado que sentimos cuando estamos nerviosos, tensos, cuando nos ocurre algo que no esperábamos, que no nos gusta, etc. En estos casos, todo nuestro sistema nervioso se altera sin una razón justificable.

En algún momento de nuestra vida todos hemos vivido situaciones que nos crispan, las cuales nos han llevado al límite, han hecho que perdamos la proporción de las cosas, que gritemos, insultemos incluso puede que aventemos o golpeemos objetos. Esto ocurre cuando una situación nos saca de quicio y provoca que nos enfademos con nuestros hijos, nuestra pareja, con amigos, con el trabajo, incluso con la vida.

Este malestar que sentimos cuando algo nos saca de nuestras casillas es una emoción que junto con los cambios fisiológicos y ambientales, nos está avisando que está ocurriendo algo que no nos parece bien, con lo que no estamos de acuerdo y que no debemos permitir.

¿Por qué sucede esto?

¿Recuerdan cuando hemos hablado de cerebro reptiliano y cómo se activa cuando percibimos una amenaza? Pues esta es la razón, esta circunstancia por la que estamos estallando amenaza nuestra paz, nuestra tranquilidad, y el defenderse no está mal, pero el salirse de la proporción es lo que esta fuera de lugar, no tiene nada que ver con que "tengo el carácter fuerte". No se confundan, una cosa es la fortaleza en el carácter y otra el mal carácter. 

Y aun así no hay justificación para la agresión, verbal o física. Algunas circunstancias que activan a nuestro cerebro reptiliano son: 

1. Cuando percibimos que nuestras necesidades no están siendo cubiertas, estas necesidades pueden ser básicas como tener hambre o sueño, necesidades de relación como atención, amor, de identidad como el respeto.

2. Cuando no podemos controlar la situación e incluso a alguna persona.

3. Cuando las cosas no son como nos gustarían, cuando no aceptamos que las cosas son como son.

4. Cuando reprimimos lo que sentimos, nuestras emociones y pensamientos. 

¿Qué hacer?

1. Hacer conciencia de por qué estamos enfadados.

2. Expresar lo que sentimos y lo que pensamos, pero con asertividad.

3. Aceptar que no tenemos el control de todo. 

4. Empatizar.

Como reflexión final no siempre podemos tener control de todo, y siempre habrá alguna situación que nos haga sentir amenazados. Un primer paso es reconocer qué lo activa y más allá, hacer conciencia de ´´¿por qué lo hace?´´

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