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No podría haber sido de otra manera


Hace muchos años asistí a mi primera clase de yoga, al ser una de las clases que impartían en el gimnasio en el que estaba inscrita. Como pude, por una hora logré respirar, estirarme, encogerme, doblarme y sostener posturas mientras escuchaba a la maestra hablar de chakras y entrega, y pedirnos relajación total para la meditación final. 

Con la luz apagada y en silencio, intenté únicamente sentir mi respiración hasta que a los pocos segundos escuché a alguien abrir la puerta más lejana del salón, caminar y golpear lo que parecía una pelota en el otro extremo del lugar. Abrí los ojos y vi a un concentrado señor con audífonos practicar ante una pera de boxeo. 

"¡Pero qué huevos tiene!, ¿y si me paro y le digo que se salga?, ¿y si me dice que no y se aloca?, ¡pero qué bien estaría esta meditación si no estuviera él!, seguro que en otro lugar esta clase estaría genial; ¡todo mal!, ¡lo arruiné por dedicar mi atención a esto!; carajo, debí concentrarme más..." y seguí juzgando, imaginando hubieras y dándole vueltas a un pensamiento tras otro, sin percatarme que mi mente no se había aquietado ni un segundo. 

Solemos usar suposiciones, ponderaciones y visualización de escenarios a la hora de planear y llevar a cabo proyectos de trabajo, familiares o de vida, ¿pero qué pasa cuando llevamos ese mismo esquema de pensamiento a nuestra percepción continua sobre situaciones que ya sucedieron? 

Pensamiento contrafáctico o contrafactual es el término que la Psicología asigna a esta forma de razonar, muy útil para el análisis de riesgos, pero que al experimentarse ante un evento ocurrido, es más bien un engaño de nuestra mente por pretender que pudo haber sido de otra manera, como una continua tortura que llega para quitarnos la paz. 

¿Y si le hubiera pedido perdón en ese momento?, ¿y si hubiera elegido diferente?, ¿y si le hubiera dicho que sí?, ¿cómo sería mi vida si...?, seguro que si hubiera sabido lo que sé, o si hubiera sido más compasiva, o más observadora, o más valiente, o más cautelosa; si me hubiera esperado más, o un poquito menos... 

¿Cómo es que llegamos al supuesto de que podría ser de otra manera como si pudiéramos modificar y movernos a través del tiempo y el espacio? ¿Para qué machacarse por querer estar en un escenario o en un momento en el que no estamos? 

Incluso, considerando que nos encontramos inmersos en multiversos, según la física cuántica, todos los posibles escenarios en realidad están ocurriendo en este momento, así que, si estamos en la misma posición que el gato de Schrödinger, que está vivo y muerto a la vez, ¿para qué quitarnos el placer de entregarnos a lo que sea que estemos viviendo hoy? 

Comprender que no podría haber sido de otra manera, y que todo es perfecto tal como ha sucedido nos permite eliminar ruidos de hubieras y culpas para finalmente entregarnos y rendirnos al presente, el único tiempo en el que podemos ser y estar, y en el que podemos tomar acciones para continuar en la misma ruta o modificar el camino.


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