Nuestro imperio de deuda


Suelo escuchar que los gringos son obesos, ignorantes, belicosos, quejumbrosos, codiciosos, abusivos, etc. Quizá la mayoría de ellos merece esos epítetos. Ésos y muchos más. Chris Martenson, no. Es una mente y un espíritu superior. De hecho, me doy cuenta de que casi todos mis gurúes son anglos. Lo confieso con un poco de penilla, pero lo confieso.

"Una nación endeudada es una nación controlada. La trampa de la deuda es especialmente insidiosa, y se basa en la ilusión de la libre voluntad combinada con todo el peso de ´la ley´. Al asignar una tasa de interés a un préstamo, la producción futura de una persona pasa a tu poder si eres el titular de esa nota. ¡Qué golpe de genio puro (malvado)! Ponle una tasa alta y un plazo suficiente y podrás recuperar todo tu dinero más otra cantidad adicional que puede ser igual o aún mayor que la originalmente ´prestada´, cada parte de la cual fue un pedazo del trabajo productivo futuro del prestatario".

Hoy tú inventas un pagaré de la nada y luego te sientas a recibir los frutos de la actividad productiva de esa persona, independientemente del resultado que ésta obtenga de su crédito. Si tuvo éxito o fracaso, tú siempre ganas. Si te paga, ganas. Si falla, a menudo tienes garantías para proteger tu "inversión". No importa qué, ganas. ¿E incluso si ése no es el caso? Bueno, perdiste la cantidad de esfuerzo que hiciste para redactar la nota. En otras palabras, nada realmente.

El dinero que no es dinero

Y es que, aunque esto aún no es ampliamente reconocido, la introducción del "dinero" basado en la deuda fue posiblemente la invención que más cambió el rumbo de la humanidad en los últimos mil años. Transformó a miles de millones de seres humanos, controlados por la amenaza del poder y la coacción física, en esclavos dispuestos a entregar su esfuerzo a unas pocas élites en la cima, que realizan poco o nada de trabajo.

Antes de esta invención, el dinero era una cosa muy concreta: o tenías una moneda o una joya, o no la tenías. Y ya. Luego, el dinero se volvió abstracto. Podías prestarle a alguien algo que nunca tuviste, escrito en un trozo de papel, y la creencia en esa idea es suficiente para esclavizar a esa persona hasta que se pague esa deuda. "Tu" dinero nunca podría ser visto o manejado por ti en absoluto. Existe como dígitos en una declaración o pantalla de computadora. Completamente intangible. Una fuerza poderosa, nunca vista o manejada.

Existe un vasto imperio mundial, pero el misterio de todo es que no se basa en ningún país concreto. Es un imperio de deudas. Aquellos que emiten la deuda están cosechando la producción de naciones enteras, no diferente a la práctica romana del diezmo hace dos milenios (parafraseando la consigna activista, "todos somos Fobaproa"). Hoy vivimos en un mundo de, por y para los banqueros, y otras élites financieras.

Los de arriba y los de abajo

Es lo mismo siempre: todas las sociedades son jerárquicas, en todas las épocas de la historia y en todos los rincones del planeta (y en ninguna más jerárquicas que en las "igualitarias" tipo comunistas, donde todos son iguales pero hay unos más iguales que otros). En cada una de esas sociedades siempre hay (y hubo) unos pocos individuos que lo tienen casi todo, y muchos que no tienen casi nada. Hoy se alude a estas capas, respectivamente, como el 0.1% Vs. el 99.9%, al tiempo que se afirma que "la lucha de clases es un concepto darwinista superado" (y lo es, siempre y cuando se sustituya el término "lucha" por el de "resentimiento" o "envidia").

La pregunta entonces es obligada: ¿cómo logran las élites mantener sometidas a las masas? ¿Por qué la gran mayoría de la humanidad en cada sociedad (y particularmente en los imperios) vive en relativa pobreza, sin levantar un solo dedo en actitud de rebelión, excepto en circunstancias muy, muy infrecuentes?

La explicación es que cada sociedad tiene una serie de mitos y razones que "justifican" ante las personas de los niveles inferiores de la pirámide por qué nacieron allí y allí deben quedarse (ése es "su lugar"). En muchas culturas antiguas (y todavía en algunas sociedades actuales), la justificación es que la autoridad o preeminencia viene en los genes, deriva de la línea de sangre real que tienes o no la tienes.

En otras sociedades, se decía que los gobernantes estaban más cerca de los dioses, si no descendían directamente de ellos. Ir contra los gobernantes significaba que estabas atacando o deshonrando a los mismos dioses por los que oraste y de los cuales dependías completamente.

Si bien las diversas mitologías que "explican" las jerarquías imperantes difieren, los resultados no lo hacen. Siempre resultan en la misma pirámide: unos pocos en las capas superiores, y una masa más o menos amorfa, en los estratos inferiores.

Los mandos intermedios de estos esquemas (las nomenclaturas, en las dictaduras ideológicas: los tecnócratas, en las dictaduras financieristas, como la global actual) son aquellos que gozan de algunas ventajitas y comodidades relativas, y son los guardianes necesarios de la pirámide en cada cultura y sistema.

Como tienen más que perder que ganar en una revuelta, se resignan a su destino, se mantienen fieles al sistema durante toda su vida, y con frecuencia se ostentan y se comportan como sus guardianes más celosos (son más papistas que el Papa, vaya).

La gente común, a pesar de tener siempre una gran ventaja numérica, tiene la creencia limitante de que carece de poder para cambiar el orden establecido. En consecuencia, las revueltas casi nunca suceden, y las revoluciones, menos aún (por fortuna). Los sistemas de jerarquía persisten hasta que el imperio es derrotado por un poder externo o porque se agota internamente, casi siempre debido a que se quedó sin recursos para mantenerse a sí mismo y su creciente complejidad. Es decir quiebra como le pasó a la URSS en 1991 y hoy comienza a pasarle a EUA.

El gatopardismo esencial

Las lecciones de la historia son absolutas; nada dura. Todo cambia, especialmente quién está a cargo: el imperio de turno.

¿Cuáles son las "justificaciones" que hoy nos mantienen a todos dóciles y aletargados? ¿Qué impide que hoy se den revueltas y rebeliones auténticas? (Las "revoluciones de color", las primaveras árabes, los 68s y demás farsas sangrientas, no cuentan porque son eventos artificiales planeados, financiados, dirigidos, operados y controlados desde afuera a conveniencia de sus promotores ocultos). ¿Pero cómo consiguen nuestros amos este insólito sometimiento masivo? ¿A qué inclinamos diariamente, en lealtad borreguil, nuestras cabezas colectivas?

La respuesta es dinero. Nos mantienen dominados vía el sistema financiero, vía dinero. Bueno, esa entidad virtual, etérea, inasible, que hoy llamamos "dinero", que no es sino crédito, y que fue una genial invención perversa que surgió hace cinco siglos, justo cuando los humanos estaban trabajando en otros inventos que alteran la vida para bien, como los relojes y las imprentas.

En fin, recordemos la advertencia de Goethe: "Ningún hombre está tan firmemente esclavizado como aquel que falsamente cree que es libre". Hoy somos todos esclavos y nos sentimos libres. Quizá sea mejor así.

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