Otra víctima y el argumento inútil


La inseguridad en el municipio de San Pedro continúa siendo crítica, pese a los inútiles intentos de las autoridades locales de suavizar cada hecho violento. Siguen hablando de casualidades y no de realidades.

Nos preguntamos si bajo esta lectura algún día se acabarán las terroríficas escenas de personas abatidas en lugares públicos, acontecimientos que comprometen cada vez más a los civiles.

El pasado jueves en la zona del Centrito Valle un individuo fue asesinado a balazos a manos de dos encapuchados. La víctima compartía una mesa con dos personas más en un bar del sector.

La crueldad de los delincuentes quedó resumida en 10 segundos de grabación gracias a las cámaras de seguridad. Un ataque similar a otros tantos que ya se han visto con altísima frecuencia en San Pedro y particularmente en antros o restaurantes.

El alcalde Mauricio Fernández minimizó el evento como siempre lo ha hecho frente a la creciente ola de ejecuciones que se ha venido desatando en la ciudad "más segura" del país, según se rotula en imágenes publicitarias del municipio.

Todo lo que pueda decir Fernández suena a hueco. Dice que con inversiones en tecnología y un respaldo mayor a los policías se ha logrado generar un modelo de seguridad "exitoso".

De igual manera presume a sus cuatro policías por cada 1,000 habitantes, una relación que, es cierto, está por encima de los estándares requeridos. Sin embargo, nadie detiene a los bandidos.

En San Pedro no hay certezas de que los elementos policiacos estén haciendo bien su trabajo. Si fuese así, Fernández no debería pedir apoyo a la Policía Militar para patrullar las calles del municipio.

Esto significa que existe una realidad muy distinta a la que se les quiere vender a los sampetrinos. Tampoco hay pruebas contundentes que apoyen la convicción de las autoridades cuando se refieren a la paz que reina en la ciudad.

El asesinado del jueves, según fuentes de inteligencia, habría formado parte del famoso "Grupo Rudo" de Mauricio Fernández durante su anterior trienio (2009-2012).

Un grupo de defensa que el propio alcalde creó para atacar a los delincuentes, al mismo tiempo que hablaba de un singular "blindaje" del municipio.

Lo que nunca ha checado es que si San Pedro estaba blindado por qué necesitaría de unos "rudos" y si los acontecimientos violentos son "casuales o fortuitos" por qué se siguen dando con tanta facilidad.

Probablemente haya un terreno fértil y plagado de complicidades entre los delincuentes y los policías. O falla la inteligencia, pese a los recursos tecnológicos con los que dice contar el municipio.

En un estado como Nuevo León donde en materia de seguridad se vive mucho más de las comparaciones que de las acciones, es lógico que no haya referencias precisas sobre la actualidad criminal que se extiende en toda el área metropolitana.

La delincuencia parece que todavía tiene muchas facturas por cobrar y no solo en San Pedro. En un estado donde se infravalora el fenómeno, la inmunidad al hampa y a las bandas criminales, pese a vivir con ellas, todo pasa y no se soluciona nada.

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