Otro Cuento de Navidad (Segunda parte)


En la columna del miércoles pasado Ebenezia Scrooge, diabética y amante de las monedas de chocolate, fue visitada por su abuela quien había muerto hace muchos años por complicaciones de diabetes. También fue visitada por el fantasma de las navidades pasadas donde Ebenezia pudo observar cómo la falta de un estilo de vida saludable la llevó a tener diabetes.

"... Me mentiría si dijera que en realidad no pasa nada. Recuerdo lo ágil que me sentía, toda esa energía, ahora siempre estoy cansada y enojada. Ahora ya con diabetes..." se decía a sí misma Ebeniza cuando de pronto, apareció el fantasma del presente.

"Hola Ebenezia, ¿estás lista?" le preguntó el fantasma mientras volaban fuera de la habitación hasta la casa de Vanessa Cratchit, compañera de trabajo y prima de Ebenezia. Desde la ventana Ebenezia observaba cómo Vanessa lloraba mientras hablaba por teléfono.

"No tía, Ebenezia no se está cuidando. Tengo miedo que le pase lo mismo que le pasó a nuestra abuela Marlita".  Mientras regresaban de nuevo a la habitación de Ebenezia, ella recordaba lo grosera que había sido todas esas veces que Vanessa había intentado convencerla de que cuidara su salud.

"¡Ya no quiero más fantasmas!" Gritaba Ebenezia desesperada, cuando apareció el obscuro fantasma de las navidades futuras. Aterrada, Ebenezia se volteó hacia la puerta preparada para salir corriendo pero para su sorpresa ya no estaba la puerta, ya no estaban en su habitación.

Ebenezia asustada intentaba reconocer el lugar donde acababan de aparecer. Era un cementerio, en una de las tumbas se encontraba escrito el nombre de su abuela y en la tumba de al lado Ebenezia vió aparecer su nombre.

"Ebenezia Scrooge 1980 - 2019" la voz del fantasma de las navidades futuras se escuchó por todo el cementerio. "¡Pero, pero... no puede ser! ¡Eso es el siguiente año! ¡Yo quiero vivir más! ¡Por favor!" Ebenezia gritaba cuando se despertó en su cama.

Asustada, Ebenezia se levantó a buscar rastros de los visitantes de aquella noche. Nada. Sin embargo, algo le decía que no había sido sólo un sueño. Estaba apenas amaneciendo pero Ebenezia estaba decidida, ya era suficiente. "Sé que puedo lograrlo, es cuestión de hacer el esfuerzo, de cambiar mi estilo de vida. De cuidarme".

Se decía  mientras metía en una caja todas las monedas de chocolate y todos aquellos alimentos que su nutrióloga le había dicho que evitara. Después llevaría a la cena de Navidad aquella caja llena de comida para compartirla con todos, en lugar de tenerla en casa donde ella sola se iba a terminar acabando todo.

Ebenezia lista con su ropa para hacer ejercicio, se dirigió a casa de su prima Vanessa. "¿Ebenezia?" le dijo confundida al abrirle la puerta. "Hola Vane, ¿quieres ir a caminar?" "Claro, sólo dame un minuto en lo que me pongo mis tenis". "Vane, gracias por preocuparte por mí". Desde aquel día, Ebenezia aprendió dos valiosas lecciones:  Que dependía de ella, y sólo de ella misma, llevar un estilo de vida saludable.  Y mi favorita... que llevar un estilo de vida saludable es esencial y los beneficios son increíbles.

Feliz Navidad. Be Healthy. Be You.

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