Ana RentMonterrey
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Hace tiempo Melinda Gates dijo: "Una mujer con una voz es por definición una mujer poderosa. Pero la búsqueda para hallar esa voz puede ser extremadamente difícil". Por más que digamos que hoy existe una plena igualdad de género en el mundo, la realidad es que en algunas esferas la voz de las mujeres no es escuchada y respetada.

El PAN en Nuevo León vive su peor crisis, no sólo fue exhibida la corrupción de Felipe Cantú y su grupo intentando sobornar magistrados, sino que también en últimas fechas, importantes personajes han decidido abandonar las filas del blanquiazul, y todos coinciden en que al interior del partido existe una mafia donde no hay espacio para la verdadera democracia, además de que se han perdido las buenas prácticas. Algunos todavía siguen al interior del mismo, sin embargo, han sido valientes al criticar y denunciar lo que hacen quienes tienen el control. 

Parece que ser panista en Nuevo León no es nada fácil, ya que hay cientos de historias donde siempre coinciden en que si quieren participar deben de aceptar cualquier indicación de los líderes, sin importar que la instrucción esté a miles de kilómetros de distancia de la doctrina política de Gómez Morin. Ser panista y ser mujer es un poco más complicado, ya que cuadros femeninos han señalado que el Acción Nacional es como un club de Toby, donde sólo las toman en cuenta para rellenar espacios, siempre y cuando decidan quedarse calladas acatando cualquier orden, sin cuestionar absolutamente nada. 

Hace unos días, Sandra Pámanes renunció al PAN, argumentando que al interior del partido operan como "una especie de célula del crimen organizado". Ese día, ella señaló que los responsables de ese mal actuar eran Raúl Gracia, Víctor Pérez, Zeferino Salgado y Felipe Cantú. Hoy, la expanista es candidata del Partido Nueva Alianza a la alcaldía de Monterrey. 

Otra panista que ha sufrido lo que se puede considerar violencia política de género es Rebeca Clouthier, que si bien siempre ha sido una mujer polémica, jamás ha sido débil y muchísimo menos dejada (y vaya que ha tenido que pasar situaciones muy fuertes), buena escuela le dejó su señor padre Manuel Clouthier, una de las máximas figuras en el panismo nacional, quien en su momento también sufrió de traiciones. 

La excandidata a la alcaldía de San Pedro acudió valientemente al CEN del PAN en la Ciudad de México, para que se le inicie un procedimiento de expulsión a Raúl Gracia, Luis Susarrey, Hernán Salinas, Roberto Martínez e Iván Medrano, argumentando que ellos violaron reglamentos del partido. 

Rebeca menciona que estos personajes violentaron los estatutos del partido al desistir de la denuncia contra el actual alcalde de San Pedro, Miguel Treviño, esto por actos anticipados de campaña. Lo más preocupante del caso es que Clouthier asegura que a ella no la tomaron en cuenta en esta decisión, siendo que ella era la candidata y era más que obvio que su voz tenía que contar, pero no fue así y desistieron de la demanda presentada ante la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Si ellos hubieran continuado con el proceso, sin duda estaríamos contando una historia diferente. 

Clouthier también dijo que con esta acción violentaron la dignidad de su persona, y tiene razón, porque fue evidente que los líderes panistas actuaron descaradamente y dejaron a su candidata sola. Ya el PAN no es ni la sombra de lo que solía ser, y que no les sorprenda que Rebeca también decida abandonar sus filas, y en una de esas decida unirse a Morena, acto que estaría más que justificado, ya que no se puede sumar en un lugar donde deciden que sólo unos cuantos entren a la ecuación.

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