IrreverenteMonterrey
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Tres cosas se necesitan en una elección: decisión, decisión y decisión

El nuevo dueño del tendajo va a echarlo todo para abajo

Información que provoca decisión y acción

Y dos meses después, Juan perdió su libertad

México necesita inteligencia, mucho más que seguridad

Con la gratuidad, el chirrión se puede voltear por el palito

Si no los traicionas, te traicionarán o, ´balas de salva´ para la transición

¿Para qué le dices al enemigo por dónde le vas a pegar?


Pelea por Monterrey y Guadalupe es a tres rounds. Hoy el PRI ganó el segundo y se empató la cosa.

Sabiendo cómo se las gastan las leyes mexicanas –incluyendo las electorales– se necesita ser muy ingenuo para creer que con recibir su constancia de mayoría ya la había hecho, y entonces, bajando la guardia, no sólo se fue de vacaciones, sino que tuvo la puntada de practicarse una delicada operación de los ojos, días después de haber instruido a su equipo de transición para que fueran a recibirle al alcalde saliente.

Se llama Pedro Garza Treviño, es candidato del PAN a la alcaldía de Guadalupe, y el Tribunal Estatal Electoral le dio ayer reversa a su triunfo, lo mismo que a Felipe de Jesús Cantú en Monterrey, y levantaron la mano en el segundo round de la contienda, a los candidatos del PRI, respectivamente, Cristina Díaz y Adrián de la Garza, el cónsul de mi artículo de ayer. Como nadie me lo contó, porque estuve ahí, enseguida les platico:

Desde antes de las elecciones, era un hecho que tratándose de los únicos dos bastiones que le quedan al PRI para salvar la honra ante la barrida nacional que le dieron, Monterrey y Guadalupe serían peleados hasta con los dientes por instrucciones de la más alta nomenclatura de ese partido.

En mi columna del 2 de julio, escribí que los panistas, aún ganando en esos municipios, deberían prepararse para una pelea de tres rounds: el primero, las elecciones; el segundo, las impugnaciones que serían resueltas por el Tribunal Estatal Electoral alrededor del 15 de agosto; y el tercero y definitivo a pelearse en el ring del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, un mes después, antes de las fiestas del 16 de septiembre.

Ayer me tocó ver en la cara de los priístas, cierto dejo de satisfacción del deber cumplido, porque Pedro Pablo Treviño, Felipe Enríquez y Héctor Gutiérrez, al dejar el edificio del TEE, se parecían a esos toreros que salen por la puerta grande después de cortar orejas y rabo.

Sepa el Dios de Spinoza de qué artes se valieron, pero de la lona en la que estaban sus pupilos, los levantaron, y están ahora en pie de lucha, esperando nomás a que suene la campana del tercer round.

Ni tiempo quisieron darse para entretenerse con la nube de cámaras, micrófonos y celulares que se les echaron encima, buscando entrevistarlos. Abriéndose paso entre los empujones y mentadas de madre de los panistas, y los apapachos de sus priístas fans, raudos se subieron a sus camionetotas y seguro se fueron al Mirador a echarse sus buenos cortes de tripa.

Mientras tanto en la otra esquina, comiéndose su propia tripa, el senador Raúl Gracia y el líder estatal del PAN Mauro Garza, totalmente descompuestos y fuera de sí, insultaban a los jerarcas del PRI gritándoles "ladrones" y "rateros", entre muchos otros epítetos impronunciables aquí, porque no quiero ser objeto de una excomunión afirmativa ficta.

Luego, ellos sí respondiendo a las preguntas de los reporteros, lo menos que dijeron fue que van a denunciar penalmente a los priístas, a los magistrados y a los que se les pongan enfrente por este robo en despoblado del que fueron objeto, según las propias palabras del senador Gracia, que me dicen es quien más experiencia tiene en lides electorales y además es asesor jurídico del PAN en la misma materia.

Cuando pregunté por él, mi interlocutor destacó eso: "es el que más le sabe al tema electoral". Y entonces, la mordaz e irónica de mi Gaby, que escuchaba la conversación, dijo irreverentemente entre dientes: "mmm, pues a juzgar por lo que acaba de ocurrir aquí, como que no le sabe mucho, ¿o sí?".

Escuchando lo que estos panistas dijeron a los reporteros, que seguramente hoy será difundido en todos los medios, recordé una escena memorable de la primera parte de El Padrino, cuando Sonny, el hijo mayor de Don Corleone, le da santo y seña de lo que van a hacer en un tema determinado, al miembro de una banda rival que les disputa sus territorios.

Apenas se quedan solos, Don Corleone pesca por su cuenta a Sonny y le dice: "nunca más en tu ....vida vuelvas a decirle a un enemigo, lo que piensas hacer contra él. Si quieres vencerlo, actúa, no lo anuncies".

Y esto fue justamente lo que Gracia, Garza, Cantú y creo que hasta un tal Salinas Wolberg que andaba en la bola, hicieron ante la prensa al calor de las tripas: le dijeron al enemigo lo que piensan hacer de cara al tercer round. Por favor, están cabeceando para el lado del trancazo.

Y vuelve a intervenir mi Gaby: "por eso les ganaron el segundo, por andar avisándole al rival: ahora te voy a tirar un gancho al hígado, eh, y luego te suelto un upper cut, ¿ok? Si serán...".

Presenciando todo esto me pregunto: ¿dónde está la inteligencia de uno, para hacerle frente al colmilludo y largo músculo mostrado por el otro? ¿Existe? Porque a juzgar por lo que están haciendo, se van a quedar muy cortos si siguen dejando estas dos peleas, sólo en manos de "asesores jurídicos", tomando en cuenta –otra vez– cómo se las gastan las leyes mexicanas.

En mi artículo de ayer decía también que pueblos milenarios han vencido a sus enemigos, oponiendo la inteligencia a la fuerza. Ésa es la estrategia: hacer inteligencia mediante información que provoque decisión y acción.

CAJÓN DE SASTRE.

Que los abogados sigan haciendo su jale, está bien, pero si los dejan solos y nomás a ellos se atienen y encima le dicen al enemigo por dónde le van a pegar, que el Dios de Spinoza los agarre confesados.



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