Percepción y realidad


Los años, mientras estudiaba Filosofía, en la clase de crítica del conocimiento entendí que ser humano significa cometer errores. Errar es un producto del ser humano y de su capacidad de pensamiento. La inteligencia existe con la finalidad de resolver problemas, de conocer la verdad tal como es, de adecuar la realidad a la razón.

Algo de crítica del conocimiento

• Esto no ocurre por una gran cantidad de posibles causas tanto intrínsecas como extrínsecas a la persona que conoce, que piensa y que puede errar. Si todo lo que conocemos está en nuestra mente, reside fisiológicamente en nuestro cerebro y se manifiesta en conceptos, imágenes, recuerdos en nuestra memoria producto de las percepciones de nuestros sentidos, es fácil pensar que una fuente de error puede ser cualquier mal funcionamiento de los ojos, los oídos, la nariz, la piel o la lengua, órganos que albergan los cinco sentidos del ser humano. Sin los sentidos no habría conexión alguna con la realidad que nos rodea, aunque haya un organismo capaz de pensar encerrado en un cuerpo sin sentidos; simplemente no hay input en el sistema de conocimiento. Una forma sencilla de ilustrarlo sería pensar en una computadora con sistema operativo pero sin puertos ni acceso a redes que le provean de datos que procesar. Simplemente sería un disco duro vacío. El asunto se complica cuando al ser que conoce se le presenta la realidad distorsionada, cuando los sentidos no pueden sentir el estímulo para el que están diseñados. Una cosa existe en una habitación oscura, sin luz y sin ventanas, aunque el ojo no pueda percibirla, porque el ojo no está diseñado para ver cosas, sino luz reflejada en cosas. El cerebro no recibe el dato correcto, la percepción no puede completarse, se procesa la información y se emite un juicio al respecto: aquella habitación está vacía, no hay nada en ella.

• El problema adquiere mayor peso porque los seres humanos tomamos decisiones con base en los juicios que hacemos basados en nuestras percepciones, que no necesariamente están apegadas a la realidad, a veces con poca distancia de esta pero otras tantas por mucha. Las personas tomamos cientos de decisiones cada día, simplemente para seguir viviendo y sobreviviendo; decisiones sencillas como la ropa que hemos de vestir para la jornada o el tipo de desayuno que tomaremos y la hora en que lo haremos, o decisiones trascendentes como seguir amando a la persona que está junto a nosotros o escribir una receta basada en el diagnóstico para un paciente que espera en la sala de cuidados intensivos. Siempre he pensado que, aunque parezca imposible, es mucho más fácil resolver un problema de dinero, o mecánico o técnico que uno que implique voluntades encontradas o disputas entre personas o departamentos, gobiernos o empresas. Todas las organizaciones, todas, están compuestas por personas, son operadas y dirigidas por personas; entonces todo se complica. Cuando observo las áreas que atienden a personas, a problemas que afectan los negocios basadas en el enfoque humano en las empresas, me doy cuenta que no ha “caído el veinte” a quienes las dirigen sobre la trascendencia que las áreas de Recursos Humanos, de Desarrollo Organizacional tienen para la empresa y sus negocios. A la vez, los profesionales de estas áreas no han sido capaces, en muchos casos, de justificar el valor real que entregan a las empresas y que va mas allá de las labores de contratar, despedir o pagar sueldos y celebrar posadas anuales.

Aprender

La capacidad de alinear voluntades recae en el liderazgo de la empresa y en las actividades que abonen a esto. La cantidad de tiempo y dinero, así como de calidad de vida en los involucrados con la organización, dentro y fuera de ella es infinitamente superior al tiempo invertido en construir equipos efectivos, en desarrollar a las personas que operan dirigen y hacen vivir a la empresa. Simplemente no se ha llegado al conocimiento de esa verdad, y haciendo alarde de la esencia que nos une, seguimos cometiendo el error de no apostar a las áreas soft para generar resultados extraordinarios. Vivir en el error es también característico del ser humano, pero aprender y superarlo también.

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