Peugeot y su proyecto para México


La firma francesa Peugeot compró hace exactamente un año las marcas Opel de Alemania y la británica Vauxhall. La operación superó los $2,330 millones de dólares y representa, después de la crisis de 2018, una de las transacciones más relevantes para la industria automotriz europea. Así, mientras Donald Trump presiona a las armadoras del sector estadounidense para reubicar sus operaciones y regresarlas a Estados Unidos con o sin rentabilidad, en Europa los competidores se reparten el mundo.

 La francesa Peugeot, por ejemplo, consolida su liderazgo en Francia; no vende sus vehículos en Estados Unidos, pero se asegura de tener un lugar relevante en Francia, mientras en Brasil y Argentina planea modernizar sus plantas para aumentar la producción. A diferencia de la alemana Audi, Peugeot, por ahora, sólo importa autos para el mercado mexicano. Es un hecho que no invertirá en una planta.

 ¿La razón? No le interesa el mercado estadounidense. Por cierto, nunca le ha interesado. La firma francesa que preside el portugués Carlos Tavares tiene ahora como responsable del mercado mexicano a Igor Dumas, quien además se ocupa de Chile y los mercados de la zona panamericana, como Ecuador, El Salvador, Guatemala, entre otros. En nuestro país, Peugeot busca duplicar sus ventas y lo está logrando a pesar de la debilidad que el mercado automotriz comenzó a sufrir después del terremoto del pasado 19 de septiembre. Con más de 20 años en el mercado, Peugeot ha cambiado radicalmente su estrategia, centrando su esfuerzos en la satisfacción del cliente.

Dumas cuenta en su equipo de marketing con el impulso de Gerardo Carmona, quien, como Tavares, viene de Nissan, el gigante japonés que adquirió Renault. En fin, que Peugeot ha integrado a su equipo a cartas fuertes de firmas con las que compite por un mercado en donde los clientes cada día son más exigentes. Por ello, el programa ‘‘Peugeot Cumple’’ para centros de servicios de la firma representa un verdadero desafío para la industria. El objetivo es que el cliente que adquirió un auto de esta compañía quede completamente satisfecho con el mantenimiento, refacciones y revisiones de su auto.

Interesante, porque si el cliente no está satisfecho, simplemente no paga. ¿Agresivo? Sí, pero a grandes males grandes remedios, porque con esta decisión la firma francesa busca terminar con cualquier referencia de mal servicio o problemas.

En México, Peugeot llegó a vender más de 16,000 unidades al año; sin embargo, decidió cambiar el ritmo de su crecimiento para garantizar la satisfacción de sus clientes. El año pasado vendió más de 9,000 y va por los 10,000 al cierre de este 2018.

CFE y el gas 

Las operaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), a raíz de la reforma energética, se dividieron en 13 compañías con el propósito de acelerar inversiones y cobertura del servicio. Anualmente, el consumo de energía eléctrica crece a un ritmo del 3%; sin embargo, el potencial resulta mucho mayor si se toma en cuenta que la posibilidad de que agentes privados participen en la generación y distribución de energía. Para lograr una verdadera rentabilidad en esta etapa, la CFE, que dirige Jaime Francisco Hernández, necesita un suministro estable de gas natural. El problema es que, al menos por ahora, cuatro de los 20 gasoductos cuya operación tiene prevista la CFE para contar con el combustible, enfrentan problemas de oposición comunitaria. En algunos estados, las autoridades locales han solicitado la intervención federal y estatal, dada la urgencia, porque cada día representa costos adicionales. En Baja California, por ejemplo, se planea la construcción de un ducto submarino. Así de relevante es el abasto oportuno e ininterrumpido de gas. De lograr el suministro de este combustible, podrían eliminarse partículas contaminante equivalentes a la circulación de 4 millones de autos. La CFE colocó, por cierto, más de certificados por más de $16,300 millones de pesos a través de su Fibra E.

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