Pide Canadá homologar salarios en sector automotriz


Canadá sí ha pedido en la revisión del TLCAN que se homologuen los salarios en la región en el sector automotriz. Así de clara es la petición que forma parte de los temas más delicados que se han tocado entre los gobiernos de los tres países.

· En las negociaciones para revisar el acuerdo de libre comercio para América del Norte, el salario mínimo no es un tema como tampoco lo es en México. El salario mínimo, insisten los dirigentes del sector empresarial, es sólo una referencia y un nivel de ingreso que, por supuesto, no lo gana ni un 10 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA). Es verdad, no se puede vivir dignamente con menos de 80 pesos al día; ni siquiera con los 100 pesos que el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval) ha sugerido.

· Por ello, el salario mínimo – como referencia – se diluye como un tema que sirve para que el sector empresarial y el gobierno posterguen la discusión de fondo: los trabajadores no pueden seguir cargando con el peso de la competitividad que México ofrece en la región del TLCAN.  Si bien es cierto que el salario mínimo es una referencia sí sirve para ubicar muy abajo los sueldos de la clase trabajadora en nuestro país.

· Fue después de los pactos inventados por Carlos Salinas de Gortari que la clase trabajadora comenzó a absorber el gran peso de la competitividad de México. Los hechos nos lo demuestran. Fue, por ejemplo, en la industria maquiladora que la mano de obra barata transformó a México en un imán de inversiones. Después vendría la respuesta de China y hasta de Estados Unidos, pues sus gobiernos locales ofrecieron toda clase de atractivos para competir por las inversiones que México estaba acaparando. Lo mismo sucedió con la industria automotriz. Por ello, las grandes armadoras observaron a México como la mejor opción para integrar las partes de sus unidades. A diferencia de Brasil, México no complicó el escenario en la industria automotriz con la militancia de sindicatos que exigieran mejores condiciones para sus trabajadores. En México los salarios de este sector, según Canadá, permanecen bajos y constituye una especie de "dumping". Lo más preocupante, es que el sector empresarial sostiene que los salarios de técnicos e ingenieros mexicanos en el sector automotriz se ubican entre los más altos y competitivos del país. ¡Vaya!  Ahora, el incremento al salario mínimo nos coloca frente a una realidad: la clase trabajadora no tendrá, al menos por ahora, recursos para hacer del mercado interno la fuerza y el motor que necesita la economía para no depender de las exportaciones o de las inversiones extranjeras. En fin, los empresarios agregan que el incremento salarial no puede darse por decreto; que hacerlo sin incrementar la productividad nos colocaría en una espiral inflacionaria. ¿Más productividad por parte de los trabajadores mexicanos? Al parecer, seguimos instalados en un círculo vicioso en donde los trabajadores, técnicos y profesionistas mexicanos están solos porque aún hace falta una política pública integral que busque un cambio cuántico en el modelo económico que debería caracterizarse por más tecnología, más valor agregado y, por supuesto, la defensa de los productos hechos en México. Para ello, además, las empresas necesitarían un marco tributario competitivo. Entonces, sólo entonces, el salario comenzará a mejorar, pero no será sin un cambio en la política económica.

Nafin apuntala programa para jóvenes

· Resulta que Nafin, bajo la dirección de Jacques Rogozinsky, está encabezando los esfuerzos del gobierno federal para apoyar a los jóvenes. No sólo hablamos de créditos, sino de la integración de esquemas de asesoría y emprendimiento. Usted recordará que en anteriores administraciones Nafin concentraba la mayor parte de sus financiamientos en grandes empresas. La estrategia, por supuesto, garantizaba una rápida derrama de financiamiento desde un banco de segundo piso. Junto con Bancomext, en Nafin se otorgaron créditos a aerolíneas, cadenas autoservicio y constructoras; también se rescataron carreteres y uniones de créditos. La justificación para autorizar dichos financiamientos se concentró en el argumento de que estas grandes empresas tenían muchos proveedores entre pequeñas y medianas compañías. Aún nos falta comprobar si estos recursos beneficiaron a Pymes o sólo a grandes corporativos que, en el mapa de generación de empleo, siguen concentrando la menor participación. Qué paradójico. En Nafin, sin embargo, están cambiando algunas de las estrategias que, históricamente, habían sido aceptadas en este banco de desarrollo. Por ejemplo, Tonatiuh Salinas, director general Adjunto de Banca Emprendedora, dirige dos programas en Nafin que se están convirtiendo en punta de lanza de esta transformación. Los créditos para mujeres y jóvenes no sólo están confirmando que estos dos sectores son factor de cambio en la economía, sino que su cartera vencida es mínima. En otras palabras se están rompiendo antiguos y negativos prejuicios respecto a estos dos segmentos de la población. Aún más, los bancos comerciales que, tradicionalmente, reciben los fondos de garantías de Nafin están revisando sus políticas para atender a estos segmentos. Algunos de ellos, entre los que se encuentran los más grandes del mercado por su cartera crediticia, tenían reservas para autorizar financiamientos a mujeres y jóvenes. La noticia es que con la integración de esfuerzos, que involucran a la Secretaría de Economía, al Instituto del Emprendedor, Nafin ha conseguido que estas instituciones de crédito autoricen financiamientos que antes no hubieran considerado ni a jóvenes ni a mujeres. Por ello, desde Nafin se realizan encuestas y sondeos de opinión para revisar el impacto de estos créditos. De confirmarse que se están creando empresas encabezadas por mujeres y jóvenes, el gobierno federal y los legisladores tendrían que considerar seriamente el diseño de una política pública que se ocupa de manera articulada de las compañías fundadas por emprendedoras y mexicanos menores de 35 años que buscan oportunidades para combatir la informalidad, la violencia y la pobreza. 


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