¿Por quién doblan las campañas?


El 13 de junio de 2018 apareció un artículo en la revista Nature (https://go.nature.com/2MoQy6W) que citan algunos periódicos internacionales cabeceando: "El ritmo del deshielo en la Antártida se triplica en 30 años".

El artículo resume la investigación de un nutrido grupo de organizaciones científicas internacionales y concluye que el ritmo del deshielo se ha triplicado, pasando de 76,000 millones de toneladas anuales (de 1992 a 2012) a 219,000 millones de toneladas anuales de 2012 a la fecha. Hasta ahora eso implica un aumento de 8 milímetros en el nivel del mar, pero en el muy largo plazo, si todo el hielo de la Antártida se descongela, implicaría un aumento de 58 metros en el nivel del mar..., cientos de pueblos, ciudades e islas inundadas.

Alguien dirá, lo bueno es que la Antártida está bien lejos. Pues sí, está bien lejos, pero las emisiones de gases, que luego se convierten en gases efecto

invernadero, se originan en cada ciudad, cada pueblo, cada villa o agrupación donde hay actividad humana. Problema global con origen local.

¿El culpable? El cambio climático. Bueno, no exactamente, el origen del problema somos usted y yo. Más formalmente, lo que los científicos llaman actividad antropogénica..., todo lo que usted y yo hacemos todos los días. Dos sencillos ejemplos: cuando deforestamos para construir viviendas, o cualquier otra cosa, y movernos en autos individuales que consumen gasolina o diésel.

En México, como en otros países, ya se han hecho estudios serios al respecto y se ha identificado los posibles efectos del fenómeno: lugares secos se tornarán más secos, lugares inundables se inundarán más y los eventos climáticos extraordinarios se presentarán cada vez más y serán más virulentos. ¿Cuánto podría costar a los mexicanos este fenómeno? Si se toma como referencia el PIB del cuarto trimestre de 2015, la cifra estaría entre el 6% y el 29% por ciento del PIB, dicho de otra forma: entre 13 y 61 años del presupuesto del estado de Nuevo León, tomando como referencia el año de 2015. Es un pequeño "ladrillo", pero si a alguien le interesa, el estudio completo se titula "La Economía del Cambio Climático" y se puede ver en https://bit.ly/2MqA265.

El estudio referido nos da el diagnóstico y su gravedad, pero también el remedio, o como decimos coloquialmente: el trapito. Las medidas de mitigación más sencillas, baratas y fáciles de implementar son de orden local: no deforestar, densificación urbana, moverse en medios de transporte sustentables (transporte público, bicicletas y a pie) y gestionar el tránsito entre otras (figura 26 página 51 del estudio de referencia). Todas de orden local.

Así que, si bien todos somos la causa del problema, también podemos ser parte de la solución. Los gobiernos locales tienen que incluir este tipo de medias en sus agendas públicas y los ciudadanos acostumbrarnos a una nueva forma de movernos y convivir.

Al final, vuelta al título. ¿Qué tenemos que ver los regiomontanos con el deshielo acelerado de la Antártida? Bueno, esa pregunta es como si le preguntamos al que está a nuestro lado ¿Por quién doblan las campanas? La respuesta es simple: por ti y por mí.

La frase ¿Por quién doblan las campanas? Es del poeta inglés John Donne (Meditación XVII, 1624) que decía: "Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa solariega de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre (o el descongelamiento de la Antártida) me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti".


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