Presa La Boca, ¿otro bosquejo?


Puede que la regeneración del sector que comprende la presa La Boca termine siendo una ocurrencia más, como otras tantas obras que el gobierno estatal ha proyectado sin demasiado sustento.

Lo que genera dudas no es la intención de las autoridades, siempre dispuestas a promocionar y presumir hasta lo inviable, sino las pocas certezas que existen detrás de un supuesto complejo turístico del cual poco se sabe.

De hecho, ni siquiera la información que el propio gobierno proporciona es completa. En su página de Internet sólo se menciona lo que se quiere hacer, en el apartado de licitaciones, pero no el cómo, ni quién lo hará ni cuándo se construirá el “Proyecto Estatal Turístico Internacional” en dicho embalse. Hay mucha opacidad en torno a este tema.

Nos resulta extraño que una obra de tal magnitud no tenga información precisa ni especificaciones de rigor. Sin embargo, no es nuevo que la administración morada elabore planes con las patas y se apure a promocionar lo que no sabe si puede hacer.

Ya han tenido que tumbar muchas ideas por culpa de la improvisación y la falta de seriedad. No han sido pocas las planeaciones en el aire que han contado con su respectiva foto y exposición mediática para luego terminar en la nada.

No nos olvidemos de Ruta Ecoturística que conectaría a la comunidad de Ciénega de González (en la sierra de Santiago) con la presa Rompepicos (Santa Catarina).

La que suponía ser la “vialidad natural más grande del país”, terminó siendo un bosquejo. El complejo de La Boca no está muy lejos de serlo.

Tampoco hay rastros de las 803 propuestas de obra pública que se iban a ejecutar en el corto y mediano plazo desde el año pasado, entre refritos y construcciones nuevas. Es decir, por intenciones no queda. La presa en Montemorelos o el penal de Mina se suman al listado de propósitos frustrados.

Al proyecto La Boca ya se le han invertido casi $6 millones de pesos en el diseño. Un gasto que podría terminar siendo inútil porque al paso que marcha todo, con la distracción electoral de por medio, todo pinta para que esta mega obra quede disipada en los escritorios.

Sacarle provecho a los terrenos de la presa para detonar el turismo siempre ha sido un sueño incumplido de exgobernadores y alcaldes de Santiago. Promesas hubo muchísimas, pero en los últimos 20 años no se ha realizado ninguna obra.

Por lo tanto, no es cuestión de ser pesimistas, sino realistas. La administración estatal actual no ha dado garantías sobre ningún plan proyectado porque no ha encontrado la manera de cómo construirlos.

En este caso, el plan que pretende “revolucionar” el sector del embalse con hoteles y otras atracciones comerciales está planteado para que Nuevo León aporte $100 millones de pesos y el resto, un total de $2,400 millones de pesos, corra por cuenta de inversionistas.

Pero nada está claro. Es probable que se necesiten más recursos para la campaña de Jaime Rodríguez que para sacar del abandono a uno de los puntos turísticos iconos del estado. Hay prioridades, y nadie le ha dicho a los vecinos y comerciantes que la presa sea una de ellas.

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