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"Manténgase sincero, siga dándonos razones para confiar, respetar y creer en usted; siga creciendo, pero a medida que pasen los años, no se desvíe. Así como ha hecho con nosotros en el pasado, deje en nuestros hijos el recuerdo de un ministerio en que ellos puedan confiar. Manténgase fuerte. Siga puro. No haga nada fraguado. No oculte pecados que algún día se volverán en escándalo", Charles Swindoll.

"Le recomiendo un par de libros", me escribió un exalumno de ya hace buen tiempo. Uno de los libros se llama Diario de un viajero desesperado, y el otro Palabras sabias para gente ocupada. Son de un teólogo protestante, Charles Swindoll. El segundo es la continuación del primero; ambos hablan del Eclesiastés". Ni tardo ni perezoso entré a Internet y claro, me encontré decenas de sitios que tienen información de artículos, libros y discursos de Charles Swindoll. Es una cosa tremenda eso de que le tengan a uno confianza, menciona Charles. Y sin duda una excelente recomendación para todos nosotros, y sobre todo a las personas que están pidiendo que votemos por ellos en esta contienda electoral.

Más adelante, destaca una plegaria que un colega suyo mencionó haber escuchado cuando oraba junto a un prelado destacado: "Oh, Dios mío, no permitas que yo sea un viejo perverso". Charles comenta: "Nadie en su sano juicio se levanta por la mañana, se sienta a un lado de la cama y piensa: ´veamos, ¿qué puedo hacer hoy para estropear mi vida?, ¿qué puedo hacer para quebrar la confianza de los que me respetan y creen en mí?´. Por supuesto que nadie en su sano juicio piensa en eso. Lo que ocurre es algo mucho más sutil, quizás todo se origina con pensamientos extraños: ´¿Quién puede saber si lo hago, si me hago de la vista gorda, si le doy el dinero que me pide para no ser infraccionado?´. Ni siquiera a Dios le importan esas cosas tan pequeñas. Él está demasiado ocupado con cosas más grandes; apenas sí le importa si cometo esta pequeña deshonestidad, todos lo hacen". Tremendo error, nos dice Charles: ese camino nos conduce a ser viejos perversos a la larga.

Los malos, los corruptos, los asaltantes, los viejos perversos no se hacen de la noche a la mañana: se hacen poco a poco, y si no se les detecta y corrige se pueden transformar en verdaderos depredadores de su propia especie, como ha estado ocurriendo desgraciadamente en nuestro país. 

¿Qué puedo hacer para evitar llegar a ser un viejo perverso? Ante todo, querer evitarlo. Le recuerdo la vieja máxima que dice: querer es poder. Segundo, buscar los consejos de los que saben. Yo le recomiendo leer los proverbios de Salomón, hijo de David y rey de Israel, del cual extraje las siguientes siete recomendaciones:

 1.- Escucha la disciplina de tu padre y no abandones la instrucción de tu madre. 2.- Si los pecadores te quisieran persuadir, no lo consientas; no entres en el sendero de los impíos, ni pongas tu pie en el camino de los malos. Porque ellos no duermen si no han hecho mal. 3.- No niegues un bien a quien es debido, teniendo poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: "Anda y vuelve; mañana te lo daré", cuando tienes contigo qué darle. No trames mal contra tu prójimo, estando él confiado en ti. 4. No pleitees con alguno sin razón, si es que no te ha hecho agravio. No envidies al hombre violento, ni escojas ninguno de sus caminos. 5. Aférrate a la disciplina y no la sueltes; consérvala, porque ella es tu vida. 6. Ve a la hormiga, observa sus caminos y sé sabio. Ella no tiene jefe, ni comisario, ni gobernador; pero prepara su comida en el verano, y guarda su sustento en el tiempo de la siega.  7. Siete cosas aborrece Jehová: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies que se apresuran a correr al mal, el testigo falso que habla.

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