¿Qué opinan de esto?


Una pregunta dirigida por parte de Jesús sobre todo a las clases dirigentes de su época. Podemos tomarla a la luz de lo que es justo y de lo que no. De lo que es honesto y de lo que no. De lo que implica una promesa y de la traición.  

Ya el profeta Ezequiel nos advierte de nuestra condición humana, al describir cómo nuestro actuar y forma de pensar no son las mejores, y puede que nos hundamos en nuestra maldad si no levantamos la cabeza y nos damos cuenta de la gracia de Dios, siempre pronta a socorrernos. El profeta dice que no hay pecador arrepentido que se quede sin el perdón de Dios. 

San Pablo, hablando a los filipenses, los previene de este mal que se manifiesta de muchas maneras como la injusticia, la rivalidad, alejado de los sentimientos de Dios. La esencia del cristianismo es el amor. El reto que tenemos es lograr respirar con los sentimientos de Cristo, alejándonos del individualismo, buscando que florezca en nosotros el desprendimiento personal para vivir en plenitud nuestra vocación cristiana, iluminados por la Palabra de Dios.

¿Qué opinan de esto? Cuando Jesús hace esta pregunta nos está retando a vivir en discernimiento. Deja que Jesús te pregunte; si tu respuesta no es la mejor, tienes la oportunidad de revisar la situación y levantarte de nuevo. Jesús, al invitarnos a estar con Él, siempre respeta nuestra libertad. Vemos en el Evangelio los dos escenarios, el que dice que sí irá y no va, y el que al inicio no muestra interés, recapacita y va, con lo que nos queda muy claro que el Señor está más interesado en las obras que en los conocimientos, más en mi actuar que en mis respuestas racionales, más en el hacer la voluntad del Padre que estar todos los días de golpe de pecho. Una fe sin obras es una fe muerta. Una religión sin misericordia es un negocio. Un Iglesia sin atención a los necesitados es una institución hueca. Un cristiano que desconoce la Palabra de Dios y no se esfuerza por ponerla en práctica, no ha entendido el sentido de su fe.

Algunas sugerencias sencillas para poder responder a Jesús la pregunta que hoy nos lanza:

1. ¿Qué opinan de esto cuando hay tanta falta de compromiso? Es triste ver la trivialidad con la que se rompen promesas sagradas, compromisos con Dios y los realizados ante el altar. Cuando no se es fiel en lo humano difícilmente se será en lo divino. La fidelidad, la lealtad, el compromiso, se van solidificando con conciencia sobre las responsabilidades. Los compromisos se afianzan también con la experiencia de las caídas, del pecado, de los fallos, pero con la mirada puesta en la mano de Jesús, que todos los días me tiende para levantarme, para sanarme.

2. ¿Qué opinan de esto cuando falta en el ambiente un sentido de justicia, de caridad y de altruismo? Jesús nos anima a ser justos, a no pisotear a los demás. Seamos conscientes de que estamos de paso y no nos vamos a perpetuar eternamente. Todo pasa… lo que no pasa es lo que siembres en los demás, los detalles con los que te entregues a los compromisos que has hecho. Nos vivas una muerte prematura por apartarte de Dios. Que tu alma no deje de sentir por estar alejada de la bendición de Dios. Dios siempre te tenderá la mano para corregir tus fallos, tus pecados, tus errores, mientras no dejes corromper tu vida…

3. ¿Qué opinan de esto cuando no hay palabra? Es increíble la falta de palabra y seriedad que hay hoy en día. Hace no mucho la gente se prestaba dinero y cosas y nunca había problema en la retribución; la palabra valía oro. ¿Cuánto vale tu palabra hoy en día como persona? Piensa si cumples lo que pactas con otros. Con Dios. Hoy están de moda varias frases huecas, como: “tengo derecho”, “se me acabó el amor”, “ya no siento nada”, “no me interesa más”… con las que no nos damos cuenta que el único derecho que tenemos es el de ser personas de palabra con Dios y con el prójimo. El único derecho que tenemos es estar todos los días en constante decisión de amar y esforzarnos por escuchar la voz de Jesús, que nos invita a seguirle de una forma concreta, con una fe fuerte, de una esperanza constante, de una caridad nutrida por el desprendimiento de mí mismo.

Jesús nos invita a reflexionar, a detenernos, a pensar qué puedo fortalecer, qué puedo hacer por ser justo, por valorar lo que he recibido y lo que he visto, por agradecer todo lo que he escuchado y sentido por parte de Dios. Nunca dejemos de reconocer a Jesús, que ha sido exaltado sobre todos, como guía y dirección hacia el cielo.

Santa María Inmaculada, de la Dulce Espera, Ruega por nosotros.




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