Rayados se desafía a sí mismo


Rayados sabe que para sostenerse en los partidos debe reducir riesgos y atacar. Contra Necaxa no pudo hacerlo tanto. Al menos, no de la manera que disfruta: a campo abierto y con espacios favorables para la posición de tiro.

No siempre se va a topar con rivales generosos desde lo táctico. También deberá acostumbrarse a sortear obstáculos más altos y más complejos. Necaxa se la puso difícil, como una fecha atrás Cruz Azul. 

Sin embargo, en ambos casos, encontró la forma de sumar sin presumir heridas. No siempre tiene que golear para justificar su efectividad. A veces, un equipo purificado necesita darse un baño de susto para crear sus propios anticuerpos.

De todos modos, Monterrey está en una etapa productivamente histórica, y única para el torneo mexicano. 

En ocho jornadas ya se ha asegurado el 80% de la clasificación a la Liguilla, lo que significa que en cada partido disputado, en promedio, el equipo fue capitalizando el 10% de sus posibilidades de avanzar. 

Nadie como este Rayados, si de estadísticas se trata. Registra 20 de 24 puntos posibles. Una cosecha fuera de rango. Contracultural en estos tiempos de paridad competitiva, volubilidad futbolística y números austeros. 

Monterrey lleva un mejor paso, inclusive, que en su mejor torneo con Mohamed (Clausura 2016) que terminó con un récord de puntos (37) y fue subcampeón. A diferencia con aquel, en el actual todavía no ha perdido.

Quizás el mayor desafío del líder será mantenerse en un buen nivel, cosa que no es muy sencilla. En los dos últimos juegos, pero particularmente en el último frente a un ordenado Necaxa, Rayados tuvo problemas para conectarse y, si se quiere, para ganar.

No le funcionó el plan maestro (recupero y ataco), ni el mediocampo, y ello repercutió en las otras dos líneas. Jonathan González perdió algunas referencias y eventualmente la zona, Celso Ortiz no tuvo pase por la izquierda y Carlos Sánchez es todo un caso.

El uruguayo volvió a estar errático como en el semestre anterior. Vive queriendo demostrarle a la tribuna que sabe jugar y busca hacer ‘su’ partido. 

Se hizo cargo del penalti para tratar de saldar ‘cuentas’, y la presión lo condicionó. Malísima ejecución. 

Luego, en el festejo del gol que le sirvió Funes Mori, Sánchez ‘silenció’ a la gente con un gesto innecesario. Cuando empiece a jugar más para el equipo y se olvide del eterno ‘perdón’ que aún cree le debe a los aficionados, probablemente su nivel se acerque más al ideal.

Con esto se reflejan algunas cosas: que Rayados gana porque en lo general trae solvencia y efectividad, y que mientras la siga metiendo, las ondulaciones como las que ofreció el sábado, la inconsistencia de Sánchez, y el enojo de Pabón y Hurtado cuando fueron reemplazados, entre otros.


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