RBA y la tentación totalitaria


Me cuestiona el Jaime respecto de esta objeción a la Renta Básica Universal: “No veo por qué es un paso más en el sentido de control del estado, sino todo lo contrario. Yo me fundamento en un pago obligatorio, no discrecionario, por lo cual no habría posibilidad de controlarnos en ningún aspecto, ya que no estaría condicionado a nada. Tampoco implica necesariamente que el estado reciba más ingresos, sino que entregue lo que ya recauda y no distribuye”.

Respuesta corta: conocemos cómo se comporta el Estado. Y como este poder no será un simple poder más, sino EL PODER TOTAL; no hace falta mucha ciencia para prever qué le hará a quien lo critique, exija o discrepe. De un suave apretón al botón de off te desaparece de la existencia y no podrás volver a comprar ni a cobrar nada nunca más. Recuerda a lord Acton: El poder corrompe; el poder absoluto corrompe absolutamente. ¿De veras crees que con un poder tal en sus manos, el Estado se resignaría a estar condicionado? “¿Que YO estoy OBLIGADO a quéééééé? ¿Quién me puede obligar? No me hagas reír”.

¿Bendición o maldición?

Esto de la RBU parece ser una posibilidad altamente probable debido a que se presenta como una solución al problema real de que el avance de la tecnología requiere menos y menos productores para generar los productos y servicios requeridos para sostener a más y más consumidores. En vez de inventar más y más empleos y escaseces artificiales, se argumenta, ¿por qué no aceptar este nuevo entorno que no requiere tantos trabajadores como antes, y darles todo el tiempo para cultivar sus aficiones? Esto es una brutal ignorancia de la condición humana, se me hace.

Hasta hoy el debate se centra en dos temas: el fondeo económico de un beneficio tan amplio y duradero, y la justificación ética de permitir a una mayoría de no trabajadores a vivir de lo producido por una minoría de trabajadores. Pero lo que no se menciona lo suficiente es la implicación política. Concretamente, cómo la RBU impactaría las relaciones entre los ciudadanos y el gobierno. Cuando examinamos la historia vemos que los derechos políticos de la población están fuertemente correlacionados con la participación económica.

Las sociedades en las que la economía del estado depende de pequeñas aportaciones de muchos ciudadanos, tiende a reconocer a sus ciudadanos más derechos, incuido el derecho de participar en el mismo gobierno. Por el contrario, sociedades cuya economía depende de la explotación de recursos naturales (como el petróleo, por ejemplo) u otras fuentes que para mantenerla o defenderla sólo requieren un pequeño número de gente (como nuestra actual sociedad tecnocrático-global, crecientemente elitista y concentrada) tiende a formar regímenes autocráticos poco interesados en el bienestar de sus ciudadanos.

La amenaza

Ya advirtió Plutarco hace 2,000 años contra ciertos populismos de cuya estirpe la RBU seguramente se nutre: “El verdadero destructor de las libertades es quien reparte entre el pueblo recompensas, donaciones y beneficios”. Y tres siglos después Platón lo enfocaba desde un ángulo ligeramente distinto. Las ciudades-estado de su época, decía, tendían a formar regímenes políticos distintos según el origen de sus ejércitos.

Las que se integraban de milicias hoplitas (infantería pesada de élite que provenía de las clases superiores de la sociedad, que eran las únicas que podían comprarse su propio y costoso equipo y armamento) tendían a formar gobiernos oligárquicos, en tanto que las ciudades-estado que basaban su fuerza militar en barcos de guerra que requerían una gran cantidad de remeros (un trabajo que no demandaba una gran preparación ni mucho financiamiento, y por ello estaba al alcance de las clases inferiores) tendían a formar gobiernos democráticos.

De acuerdo con algunas teorías de la historia, otro tanto ocurría en la Edad Media europea: el feudalismo (Siglos IX al XV) se desarrolló en áreas fértiles en las cuales granjeros mayormente independientes vivían del autocosumo de sus propias cosechas y no requerían otra cosa que protección contra la violencia omnipresente. Eso llevó a un entramado de nódulos descentralizados llamados “feudos”, vagamente dependientes de reyes débiles que a su vez dependían de una densa estructura de nobles y profesionales que podían imponer sus derechos.

En el Este, en cambio, las tierras áridas de Mesopotamia y Egipto necesitaban grandes proyectos de irrigación que no los podían construir familias o pequeñas comunidades, sino que requerían de un estado poderoso que naturalmente tendía a crear monarquías centralizadas frecuentemente absolutas.

Y hoy

En la actualidad la situación de fondo no es muy diferente. Hoy hay países cuya economía se basa en la extracción del subsuelo de ciertos elementos primarios muy apreciados, como típicamente el petróleo, que requieren escasa o nula participación de la ciudadanía. Acorde con la teoría, esas sociedades son autocracias más o menos disfrazadas: Arabia Saudita es una feroz monarquía clánica; Angola es una dictadura solapada; Argelia se precia de su opacidad política y clientelar; Brunéi es un absolutismo, lo mismo que Bahrain, Kuwait, Qatar, Omán; el Irak de Saddam era una dictadura apenas velada. La Libia de Gadafi se proclamaba “el país más desarrollado de África”, pero en la realidad era una dictadura de corte paternalista en que la ciudadanía estaba fuertemente subvencionada, pero tenía muy escasos derechos políticos (o sea, los pobladores estaban bien atendidos pero eran como animales en una granja, menos peor que en Cuba, donde los ciudadanos están mal atendidos y carecen en absoluto de derechos políticos). Etcétera.

O sea, no basta con que un país sea “rico”, sino a qué lo debe. Y lo que sostiene esta crítica es que la RBU convertiría al mundo entero en una granja (con una población reducida en un 93% a 500 millones de seres humanos mediante programas de esterilización química o social, hambrunas, chemtrails envenenados, vacunas contaminadas, guerras, pestes, desastres “naturales” provocados, etc.).

Porque la triste realidad es que algunos países son más democráticos que otros en razón de que sus gobiernos necesitan más o menos de su población. Y con la población entera dependiente del estado a través de la RBU, ¿qué necesidad tendría ese gobierno global de nosotros, la gente pequeña? ¿Puedes definir el concepto de “prescindible”?

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