¡Salud!


¿Por qué cuando oímos estornudar a alguien le decimos "¡Salud!"? Sumergirse en la historia de esta costumbre es emprender un viaje en el tiempo, donde las sorpresas van surgiendo una tras otra.

Sorprende saber que la costumbre de responder al estornudo se extiende a muchas regiones y a muchas culturas. En Sudamérica dicen "¡Salud!"; en España y México decimos "¡Jesús!", "¡Salud!", o incluso un "Dios te ayude"; mientras que en Estados Unidos dicen "God bless you", o simplemente "Bless you!" ("Dios te bendiga"). También algunos pueblos islámicos tienen fórmulas para responder al estornudo. En algunos casos dicen "¡Vive!", a lo que se responde "¡Contigo!", y en otras partes dicen "¡Alá te bendiga!" o "¡Alabado sea Alá!".

También sorprende saber que en la cultura helénica (siglos antes de la era cristiana), ya los griegos a quien estornudaba le decían "¡Zéu sótzon!", que significa "Zéus te salve". Los romanos también tuvieron esta costumbre y por siglos usaron la fórmula "¡Salve!", que bien puede entenderse como ¡Salud!, lo mismo que hoy decimos (y nos volvemos a sorprender), a veces acompañando la expresión con invocaciones al dios Júpiter.

Sorpresivo también es saber que el papa Gregorio el Grande (540-604 d.C.) ordenó que en la respuesta al estornudo se invocara a la Divinidad Cristiana con fórmulas como "¡Dios te bendiga!", "¡Jesús te ayude!", etc. Algunos historiadores dicen que esto fue motivado por una agresiva peste que asoló a Roma en esos tiempos. El estornudo era el síntoma que anunciaba una inminente muerte. Evocando aquella terrible epidemia, en 1627 Sebastián de Covarrubias escribió el siguiente párrafo: "El descubrirnos la cabeza cuando uno estornuda, trae origen de que el que estornuda, volviendo en sí de aquella turbación de sentidos, dice ¡Jesús!, y los circunstantes le ayudan invocando el mesmo nombre y a Él hacen reverencia. En un tiempo hubo en Roma un género de peste tan subitánea que, estornudando los hombres, se quedaban muertos".

Yo agregaría –a manera de hipótesis personal– que el aludido ordenamiento papal buscaba además erradicar la todavía en esos tiempos existente costumbre pagana de invocar a Júpiter en la respuesta al estornudo.

Otro sorpresivo texto es el que a principios del Siglo XVIII escribió Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764): "Origen de la salutación en los estornudos". En donde, entre otras cosas, da pruebas contundentes de la existencia de la costumbre entre griegos y romanos. Además, nos cuenta que este tema fue tratado en la Academia Real de las Inscripciones, y ahí se dieron noticias de que también en el Nuevo Mundo los españoles encontraron prácticas de respuesta al estornudo entre los naturales.

La raíz de la costumbre, según algunos autores, está en una creencia de tiempos muy antiguos. Los hombres suponían que el aliento era el alma, esto por observar que los muertos ya no respiraban. Siendo el estornudo una forma violenta de expeler el aliento, provocaba el temor de que, en una de esas, se podía escapar la vida. De modo que era muy explicable el impulso de pedir y desear la protección de los dioses en turno.


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