Sarcasmos


En las crisis económicas (como esta que ya comenzó y será la mayor conocida por la humanidad), la mayoría pierde y unos cuantos ganan; en las deflaciones, todos pierden, pero el que pierde menos es considerado “ganador”.

YA NO TENGO

Ya no tengo algunas cosas que creía indispensables… y soy más feliz que nunca. Por ejemplo, ya no tengo seguros; de ninguna especie. Ya no tengo tarjetas de crédito; te la clonan. Ya no tengo chequera; para qué. Ya no tengo carro; bueno, no uno que cumpla con todos los absurdos requisitos y costos burocráticos que los gobiernos le echan encima. Ya no tengo empleo; no uno que me absorba tiempo completo, esto es. Ya no uso corbata salvo en ocasiones muy, muy especiales. Ya casi no tengo libros; la mayor parte de los miles y miles que había venido acumulando durante años, los he regalado, tirado, perdido (que no me oiga Borges confesando esta herejía). Ya no me rasuro a diario. Todavía tengo una deuda bancaria, de un préstamo personal (no para comprar algo, sino para disponer de una reserva en casa para cualquier emergencia; me quedan nada más trece meses de pagos). Lo que sí tengo, y antes no tenía, es una despensa de alimentos enlatados y botellas de agua alcalinizada, y un botiquín, todo muchas veces mayor que los que nunca tuve, en previsión de la emergencia que vengo esperando desde hace años.

ESTADÍSTICAS INVENTADAS

Me dice el Jártur: ‘‘En mi paso por la Secretaría de Salud, teníamos que imprimir el informe anual de cada subsecretario. Mi jefa, la subdirectora editorial, llegó con información que le habían dado en una reunión con dicho subsecretario y su gente. Comentó que inventaron el aumento del número de camas de hospital, de salas de operación y más; la cosa era imprimirlo ya sin importar datos incorrectos. Nadie se daba cuenta y el secretario (Julio) Frenk, menos’’.

UNITED AIRLINES

No tardaron en salir los comentarios chuscos sobre el caso United Airlines, del pasajero que bajaron a golpes (le tumbaron dos dientes, entre otras cosas).

Nuevos eslóganes para United Airlines (algunos los dejo en inglés porque solo así se entiende el juego de palabras):

· We put the hospital back in hospitality.

· Te tratamos igualito que a tu equipaje.

· We have First Class, Business Class, and No Class.

· Nuestros precios son unbeatable, pero no podemos decir lo mismo de nuestros pasajeros.

· Aborda como doctor; desciende como paciente.

· Sobrevendemos, pero de todos modos tú pagas el precio.

· Te sentamos, te golpearemos y te culparemos por nuestra sobreventa.

· Los vuelos normales tienen tripulantes; nosotros tenemos gorilas.

· Por favor, regrese al pasajero junto a usted a su posición erguida.

· Fight or flight.

· United Airlines. Paga por tu asiento, quédate para la golpiza.

· Buena noticia: de nuevo servimos comidas gratis. Mala noticia: es un sándwich de nudillos.

· Te haremos una oferta que no podrás rechazar. De veras.

Me dice un realista querido paisano: ‘‘Este doctor sabía bien que al rehusarse generaría un excelente caso para su abogado. Se ganó la lotería. Le van a tocar unos $5 milloncitos de los verdes, al menos. ¿A poco no por una arrastrada en el pasillo y unos cuantos dientes, valió la pena el descolón?’’

Dice la nota que ‘‘el pasajero que fue salvajemente sacado del vuelo 3411 de United es un doctor en medicina, David Dao, con un sórdido historial, acusado en 2005 de 98 cargos por recetar y traficar ilegalmente medicamentos, y condenado a cinco años de libertad condicional y a renunciar a su licencia para ejercer en el estado de Kentucky (esa restricción se la cancelaron en 2015)’’. Me dice otro: ‘‘Y hoy, esta aerolínea bajó a una pareja que iba a casarse a Costa Rica; ya ni suicidarse dejan’’.

HO’OPONOPONO

Este proceso de cura hawaiano se resume en esta formulita que dices o tan sólo piensas y diriges a quien tú escojas (pariente, amigo, vecino, socio, amigo o ‘‘enemigo’’): ‘‘Lo siento, perdóname, te quiero, gracias’’.

gfarber1948@gmail.com

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