Sarcasmos


Hay miradas que deberían ponerse condón.

SÍ, PERO NO

Pues Puigdemont sí declaró la independencia ante el Parlament. Bueno, lo hizo a la mexicana: sí, pero no. Sí, somos independientes desde hoy (de España, que es un amo bastante benévolo, mas no de la Unión Europea, que es un amo mucho más férreo y antidemocrático; lo cual es poco congruente, pero así es), sin embargo, la decisión de volvernos una república con toda la barba queda en suspenso por un periodo indeterminado. Puigdemont pidió “diálogo” (¿no que ya no había espacio para eso?, preguntará el escéptico) y una “mediación” (¿ooootra?, murmurarán tal vez los hartos de tantos años de estira y afloje). El Parlamento catalán va a estudiar la situación, sopesar las alternativas, medir las ofertas, aquilatar las oportunidades y las amenazas, valorar las fuerzas y las debilidades de todas las partes involucradas ahora (que no son las mismas que antes del referéndum, ni antes de la proclamación de ayer). Consideraciones no sólo políticas y económicas, sino también demográficas, culturales, geográficas, geopolíticas y quizá hasta bélicas; y no sólo dentro de Cataluña, no sólo dentro de la península (Puigdemont pidió que la UE “se implique a fondo”), y no sólo dentro de Europa (todos intuimos que hay manos extranjeras o globales sacudiendo la cuna, como también las hubo en 1936). Además, es prudente esperar las contraofertas del gobierno central español, que supuestamente debe de estar menos casado con su discurso habitual (aunque se entiende si está cansado) y que ya vio que perdió su primera batalla mediática. Hay que negociar, pues, para lo cual el espíritu catalán está muy bien entrenado. ¡Y es que de eso se trata la política, coño! De negociar, no de darse de tortazos por “principios” que a la postre son siempre relativos, olvidables, perdonables. En fin, que en buen hora Puigdemont se “Rajoy” (tanto en el sentido figurado como en el alburero). Rajoy es gallego (como Franco, como Fidel Castro), y ya sabemos lo que dicen en España de los gallegos: que si ves a uno en un escalera, nunca puedes discernir inequívocamente si va subiendo o va bajando. De modo que ahora (quizá) ya son dos los “gallegos” en el ring y ésta es (quizá) una buena noticia. Los esquemas aristotélicos producen niveles superiores de adrenalina y ratings más altos, pero suelen ser medio sangrientos. De modo que mejor optemos por el aburrimiento de los “pulsos” (aquí les decimos “vencidas”) inacabables.

“UNILATERAL”

Creo que este adjetivo es un poco tonto, aplicado a lo de Cataluña. Declaración “unilateral” de independencia, se dice. Como si fuera algo deplorable, reprobable, sucio, ruin. ¿Qué no son todas las independencias nacionales (o casi todas) “unilaterales” y consideradas “desleales” por las entidades de las cuales se independizan? ¿Qué no fueron también “unilaterales”, en su momento, las proclamaciones independistas de Hidalgo, Iturbide, Washington, Bolívar, Sucre, San Martín, Martí, O’Higgins, Pedro I de Brasil, Jacobo Dessalines, Gandhi y antes Túpac Amaru, etc.? ¿Y no son todos ellos venerados Héroes de la Patria? Mmmmm, la historia es clara en este punto: si tú eres uno de los líderes del movimiento, o te fusilan por traidor o te encumbran como salvador (o ambas cosas, como Hidalgo e Iturbide). O sea que ya conoces, Puigdemont, tus alternativas: o el paredón o la gloria histórica (o ambas). A menos que logres llevar a buen puerto la jugada política que ya comenzaste con buen tino: sí, pero no.   

CATALUÑA

Unos datos básicos para dimensionar el bicho del que estamos hablando. Wikipedia: “Cataluña es una comunidad autónoma española, considerada nacionalidad histórica, situada en el noreste de la península ibérica. Superficie: 32,108 km² (como entre Puebla y Guanajuato, los estados número 21 y 22 de México). Población: 7.523 millones (como Jalisco). Idiomas oficiales: Castellano, catalán y aranés. Fiesta oficial: 11 de septiembre”. Este 9-11 no tiene nada que ver con Nueva York. Se le conoce como “Diada” y conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas.

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