Se fue la luz en todo el barrio


Al iniciar el día de hoy, caí en cuenta de algo que considero se asume por repetición. Es como cuando te haces una pequeña cortada en un dedo y te das cuenta de cómo lo usas para todo; me di cuenta que sin la tecnología todo se detiene. Llegué al trabajo y hubo una falla en la instalación eléctrica, como pueden suponer y aunque pareciera increíble, no se podía hacer nada, probablemente sea exagerada mi reacción pero desde encender mi computadora para obtener alguna información, hasta para utilizar el baño (uso de cisterna), todo estaba bloqueado.

Esta situación me hizo reflexionar sobre el tema agregado a una serie de situaciones comentadas y experimentadas durante la semana nació la idea de este pequeño artículo. ¿En qué momento nos volvimos tan dependientes de la tecnología? Estas herramientas que en su momento han ayudado a realizar las actividades diarias se han vuelto la actividad diaria.

Si no hay luz se afecta de importante manera nuestro día: no hay redes de comunicación, no hay tecnología para elaboración de proyectos, y aunque nos dé mucho miedo levantamos la mirada hacia lo que está a nuestro alrededor, tus ojos solo se posan sobre un solo objetivo a la vez, tu sentido de la escucha retoma su lugar dentro del procesamiento de información, la razón es que ya no está en competencia con el sentido de la vista.

Quizá no hemos caído en cuenta pero, en nuestro afán por la eficiencia y la premura, preferimos hacer una llamada a nuestro compañero que está a algunos pasos, que ir en persona a darle el mensaje, la hora de la comida se vuelve silenciosa porque cada uno está hablando con otras personas que no están presentes, los alumnos se distraen en sus dispositivos y no aprovechan la clase presencial con la salida de "al rato veo un tutorial".

Todas estas acciones repercuten en nuestras habilidades sociales y cognitivas. Hablaba con un oftalmólogo y con gran preocupación comentaba como se estaba desarrollando en niños pequeños, algo parecido al glaucoma, la visión de túnel, pero por la falta de ejercitación, y ¡es cierto! las nuevas generaciones no te saben seguir el movimiento de una pelota o péndulo solo con mover los ojos, forzosamente ocupan girar la cabeza, ya que reciben las imágenes como en fotografías, solo lo que está dentro del marco de la pantalla de su uso regular, esto es muy serio, al mismo tiempo, la atención auditiva, la memoria numérica, el pensamiento abstracto son procesos que se están viendo afectados por todo este abuso de la tecnología que estamos viviendo.

Nosotros somos la generación que aprendió con la tecnología a hacer las actividades más sencillas por así decirlo la ocupamos pero tenemos los recursos suficientes para ser efectivos sin ellas, sin embargo, las nuevas generaciones no. Recordemos que como los adultos responsables de la educación de estas nuevas generaciones y no estoy hablando solo a nivel de escolaridad sino a todos los niveles, cualquier adulto responsable o influyente en la educación de un niño debe pensar esto... qué herramientas ocupa esta personita para salir adelante, para ser socialmente funcional.

Algunos ejemplos de habilidades sociales son: comunicación, empatía, asertividad, escucha activa, apego, cooperación, autocontrol, resolución de conflictos.

Espero que esta información les ayude a poner en perspectiva algunos puntos. 

Y por cierto, ya volvió la luz.

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