Si hablar no has de agradar es mejor callar


Si tienes o has tenido problemas en tu relación de pareja, habrás recibido un montón de consejos. A veces parece que todo el mundo cree conocer el secreto del amor eterno. La mayoría de esas creencias están equivocadas y lo peor es que se suelen admitir por el público en general como mandamientos a tener en cuenta.

Una de las creencias habituales sobre cómo resolver los conflictos en la pareja es que todo el problema radica en la falta de comunicación. Es fácil de aceptar este consejo.

Sin embargo, su interpretación es peligrosa. Al escuchar esto, las personas se sienten en la obligación de expresar sus quejas al cónyuge. Algunas personas son maduras al escuchar sus errores pero no son la mayoría de los casos.

El temple emocional que requiere el ser capaz de escuchar todo lo que hacemos mal es tan fuerte que a veces no somos capaces. Esto se agudiza cuando son relaciones que apenas pueden sostenerse. Normalmente, cuando las relaciones no van bien, el estado de ánimo no es bueno. Nos falta la alegría que genera la armonía. Esa es la razón por la que escuchar por parte del otro los defectos, manías y limitaciones, no suele ser soportable.

Es más lógico que en momentos de inquietud necesitemos motivos para recuperar la esperanza, fuerza para seguir luchando por acertar, pensamientos positivos que nos animen interiormente y nos empujen a quitar importancia a casi todo lo que nos pasa.

Hay un porcentaje muy elevado de parejas felizmente casadas que no practican lo que los expertos llaman la escucha activa cuando surge una crisis. No se colocan en situación de que el ritmo cardiaco aumente, ni se genere tensión.

Ese algo suele ser un propósito positivo, que se expresa tal cual es: pasar más tiempo juntos, por ejemplo. La creencia de que podemos salvar nuestro matrimonio simplemente aprendiendo a comunicarnos con más sensibilidad es uno de los errores más extendidos. La gran dificultad surge cuando uno de los dos necesita expresar con claridad lo que le pasa y otro necesita del silencio para poder superar ese problema.

Es necesario saber que hay quienes han sido educados para pasar página cuanto antes y su modo de hacerlo es no recordar ni un momento lo que ha ocurrido, y menos aún expresarlo. Pero otros lo han hablado todo siempre. Hablando se liberan del dolor que les genera ese problema. La clave de un matrimonio feliz consiste en encontrar a la persona con la que concordamos. Los mitos, tienen el peligro de hacer creer a las personas que sus relaciones matrimoniales no tienen solución, cuando muchas veces no es así.   

   


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