Sin vergüenza


Jaime Rodríguez Calderón es el maestro de la trampa, del engaño y de la simulación: debería estar en la cárcel por falsificar firmas, pero ahora, sin vergüenza alguna, puede sentirse satisfecho ya que el Trife le perdonó sus delitos y demás transas y ordenó al INE incluirlo como candidato independiente en la boleta electoral por la presidencia del país. 

Las leyes en nuestro país son claras: entregar documentos alterados es causa suficiente para ser condenado a una pena de cárcel de entre cuatro y nueve años. Y de las cerca de 2 millones 34 mil firmas que el gobernador con licencia entregó, más de un millón 198 mil firmas resultaron apócrifas, lo que equivale a que el 58 por ciento de las rúbricas fueron falsas. El Bronco las obtuvo a través de fotocopias, con registros alterados o con documentos nulos de origen, delitos que el Trife hizo como que no vio para permitir que ese delincuente (en teoría lo es) pueda participar en los comicios.

Y no se trata solo de las firmas apócrifas, sino también del financiamiento sospechoso de más de 17 millones de pesos, de los que una buena parte fueron triangulados por empresas sospechosas que no han rendido cuentas. A eso se le agregan otras anomalías que tienen que ver con funcionarios investigados por desviar recursos públicos. 

¿Por qué tanto interés de El Bronco en contender, si él sabe que en votos no va a figurar ni por el segundo lugar, mucho menos por el primero? Pues porque el presidente del país, Enrique Peña Nieto, y el PRI alquilaron sus servicios. Sí, contrataron a El Bronco como palero y ordenaron al Trife incluirlo en la boleta para que le reste votos al candidato puntero, Andrés Manuel López Obrador, para golpear a la candidata independiente, Margarita Zavala, y en resumidas cuentas para favorecer al candidato del PRI, José Antonio Meade.

La maniobra presidencial en acuerdo con el priísmo y con los magistrados del Trife en favor de Jaime es, en realidad, un golpe a la legalidad, un asalto a la democracia y un insulto a los mexicanos. Vaya, el Trife está violando el voto antes de los comicios mismos. Utilizaron a El Bronco, un ladino con 33 años de militancia en el PRI que luego renegó de ese partido político, para cometer fraude electoral. Y este personaje oscuro aceptó haciendo lo que mejor sabe hacer: seguir engañando a la sociedad, a la que desde hace tiempo le tomó el pelo como gobernador. 

El fraude ya se cocinó. Poco hay que hacer. El Bronco es un delincuente electoral, que seguirá impune. Lo que resta es seguir la farsa de su campaña. Pobre de México y pobre de los mexicanos.

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