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Ésa es la que hizo tomar hace unos días López Obrador a Peña Nieto, al tirar abajo en sus narices la reforma educativa, durante la ceremonia en Palacio Nacional, que se suponía era para que el gabinete entrante se empatara con el saliente. 

Si quedaban dudas de quién es el que manda ya en México, ayer quedaron disueltas en medio de un ambiente en el que lo menos que se dijo en los corrillos posteriores a tan "ameno" encuentro, fue que nunca se había visto que un presidente electo se dejara caer de tal forma sobre el poder tan anticipadamente, porque todavía faltan más de tres meses para que Muñoz Ledo le cruce el pecho con la banda tricolor.

Les platico: a los mexicanos nos está tocando vivir un periodo de transición presidencial hegemónico y absolutista, que resulta histórico. 

Antes de ver todo esto, el presupuesto que el régimen saliente asignaba al que llegaba era utilizado

para que se fuera acomodando.

Este año, el millón de pesos que se deposita diariamente a las cuentas de Morena, es utilizado para imponer en México un gobierno de facto, paralelo al que –para bien o para mal– todavía es el institucional.

Además, los $150 millones de pesos que nos costará a los paga-impuestos este periodo de transición, es la mayor suma destinada a tal propósito en la vida de México.

Para darnos una idea, el mismo periodo entre la salida de Obama y la llegada de Trump les costó a los norteamericanos una décima parte de esa suma.

Por un lado celebro que al inepto –por decir lo menos– de Peña Nieto lo borren del mapa, pero por el otro, qué cómodo resulta para Andrés soltarse el pelo de tal forma, con la gran ventaja que le da no asumir aún legalmente su mandato. 

Estamos siendo testigos de cómo se ejerce un presupuesto para soltarle ´curricanes´ al respetable público y dependiendo de cómo reaccione, irse acomodando convenencieramente a lo que vaya sucediendo.

Ejemplos: 1.- A su favor tiene a millones de seguidores, que mutaron para convertirse en sus amenazantes defensores, que pugnan por mandar al paredón a quienes osemos criticarlo, porque "todavía no ejerce el poder, carajo, déjenlo en paz". Mira nomás, qué listo nos saliste.

2.- Públicamente declara que en su gobierno se le respetarán sus derechos a Elba Esther Gordillo.

Bueno, pues entonces, espérese a asumir su mandato constitucional para decir esto. ¿Por qué lo hace desde ahora? Porque fácilmente atajará las críticas diciendo que quien la liberó fue el gobierno de Peña Nieto, no él. Mira nomás, qué comodidad.

3.- Conociendo de primera mano la absurda "justificación" que la "maestra" dio sobre el origen de su fortuna, Andrés se ha cuidado de no preguntarse públicamente –como millones sí lo hacemos–

¿cómo le hizo una humilde maestra rural, la mamá de Elba Esther, que durante toda su vida lo más que ganó fueron $20,000 pesos mensuales, para dejarle una herencia de $137 millones de pesos en efectivo, tres empresas inmobiliarias, dos o tres casas en San Diego, varios departamentos en Polanco, un jet ejecutivo de 10 plazas y un montón de obras de arte? Es que, como todavía no asume el poder, lo más que puede animarse a decir sobre ella es que se le respetarán sus derechos, como a Napoleón Gómez Urrutia y al rato a lo mejor también dice lo mismo de Javier Duarte o de Borge, el de Cancún.

4.- Los "virreyes" que bajo su mando estarán asignados a cada uno de los estados del país en la forma de delegados federales plenipotenciarios ya se hicieron presentes con los respectivos gobernadores, quienes –sin excepción– se les cuadraron, e incluso iniciaron con ellos el cabildeo con miras a los presupuestos de 2019.

5.- Ayer se reunieron Ricardo Monreal, el alfil de Andrés, y José Antonio Meade. Como Monreal asume como líder de Morena en el Senado hasta el 1 de diciembre, la no oficial agenda entre los dos es cómo hacerle para que Monterrey y Guadalupe se queden en manos del PRI, porque es un hecho que las tribus morenistas trabajan más a gusto y mejor con los priístas que con el PAN.

Éstas son las conveniencias de ejercer un poder anticipado. Andrés lo está haciendo con toda la mano, y si un solo dedo osa señalarlo, el argumento de sus defensores, ya ni siquiera de él mismo, es que asume hasta el 1 de diciembre. Tan tan.

CAJÓN DE SASTRE

La hegemonía y el absolutismo de esta etapa de transición es tan evidente, que ni las formas se están cuidando. Históricamente son propios de presidentes que han buscado enquistarse en el poder. El mismo Juárez lo hizo, pues ejerciendo un control casi absoluto sobre la vida nacional, duró 14 años en la presidencia durante tres periodos distintos, y en su tercera elección fue acusado de fraude electoral. Si la angina de pecho no se le hubiera atravesado en el camino, ¿de qué historia estaríamos hablando ahora?

¿Qué nos espera cuando Andrés gobierne con todas las de la ley?

"Oj-Alá que en eso no se vaya a parecer al Benemérito, ´porque si Juárez no hubiera muerto...´, dice cantando la irreverente, mordaz e irónica de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com

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