Soy nutrióloga y me gustan los chocolates


Así es, he dedicado mi vida al estudio de la buena alimentación, a guiar a cada persona a mejorar su estilo de vida, a enseñar y explicar la importancia de nutrir al cuerpo, y aún así... me gustan los chocolates. 

Todos los días sigo un plan de alimentación adecuado a mis necesidades, le doy un espacio de mi día al ejercicio, mi despensa y refrigerador están llenos de productos y alimentos de buena calidad, 

en fin... sigo mis propias recomendaciones.

Sin embargo, me gustan los chocolates.

Hay algo que siempre he notado en consulta y es que el 98% de las personas que me buscan para mejorar su alimentación, ha pasado parte importante de su vida juzgándose a si mismos, prohibiéndose alimentos vistos como "malos".  

El problema es que al darle tanto poder a un alimento se crea un circulo vicioso en el cual sentimos que "fracasamos" y comemos aquello visto como "malo" para después sentir la inevitable culpa. El simple hecho de decir que "NO PUEDES" comer algo es 

darle demasiado poder a una galleta, por ejemplo. 

Tu puedes comer lo que quieras. Pero eso no significa que deberías. 

Esto puede sonar confuso y frustrante si lo vemos del punto de vista donde llevamos una cuenta de calorías o donde nos obsesionamos con una talla o peso. 

Sin embargo, si lo vemos del punto de vista donde el cuidarte a ti mismo es prioridad, todo cambia. Se trata de quitarle ese poder a la comida sobre nosotros y darnos cuenta que cuando comemos en exceso aquel alimento sabiendo que no es sano, nos sentimos mal. Y si no te gusta como te sientes, no deberías de hacerlo. 

¿Que hago cuando me dan un chocolate? 

Lo acepto con una sonrisa, y sé que eventualmente lo voy a disfrutar. Porque si me pongo a pensar: "Ésta es la última vez que como chocolates en mi vida porque se que está mal ya que es comida con muchísima azúcar", me va a provocar tanta ansiedad que me voy a terminar comiendo aquel chocolate tan pronto lo tenga en mi manos. 

Pero si sé que yo puedo comer chocolates cuando yo quiera, con la conciencia de que me siento mal cuando lo hago en exceso. Tal vez la próxima semana me voy a comer un pedazo de chocolate después de comer y tal vez un mes después me termine el resto del chocolate o tal vez me olvide de que está en mi refrigerador. 

El punto es que al tener la tranquilidad de que ´´no se trata de si esté mal o no´´, ´´de si está prohibido o no´´, más bien se trata de como YO me siento; de como TÚ te sientes y no de la comida en sí. 

Puesto que la ansiedad y el estrés que vienen al prohibirte y/o restringir ciertos alimentos, se puede evitar. Te propongo que en lugar de hacer eso te pruebas a ti mismo que puedes comer lo que tú quieras con medida y con el poder y la responsabilidad de tomar decisiones teniendo 

como prioridad el sentirte bien, sentirte sano.

Be Healthy. Be You. 


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