Temporada de mapaches


Los estrategas en los equipos de campañas políticas generalmente dividen las contiendas en dos fases, la de promoción que comúnmente se conoce como campaña promocional y la de cierre o periodo electoral, que abarca las últimas dos o tres semanas, donde lo esencial es conquistar el voto y armar los ejércitos de tierra que operarán el día "D".


En el argot político se conoce como día "D" al día de la "jornada electoral", término jurídico con que se denomina al día de la elección, que corresponde en el caso que nos ocupa al 1 de julio del 18.

La primera fase es liderada por el experto en comunicación, el mercadólogo, el de redes y el del territorio electoral. La segunda fase es encabezada por el estratega electoral, quien sabe cómo operar las estructuras de tierra, hacer los amarres políticos y formar las estructuras humanas que garantizarán el voto de los afines en las urnas.

Estos personajes responsables del cierre son conocido como mapaches, es decir, operadores electorales capaces de manejar el ataque, la defensa, el contraataque, la guerrilla, el camuflaje y hasta los francotiradores. Todas estas funciones dentro del marco legal; bueno, algunas de ellas cobijadas por la oscuridad de la noche –usted entienda la metáfora, amable lector.

El mapache en jefe o estratega electoral tiene un ejército con decenas o cientos de miles de activos. Entre más y mejor capacitado esté el ejército más posibilidades hay de alcanzar la victoria electoral, sin importar si durante la campaña promocional se iba ganando o perdiendo.

En Nuevo León se juegan cinco cargos de elección popular: 1 Presidente de la República; 2 senadurías, 1 diputado federal, un alcalde con su Ayuntamiento y un diputado local. Multiplique estos cargos por 12 distritos federales, 51 ayuntamientos y 26 distritos locales y entonces comprenderá por qué cada que levanta una piedra o destapa un refresco sale de debajo un candidato.

Volvamos a los mapaches, habrá 6,587 casillas únicas receptoras del voto, ahí podremos sufragar por los cinco cargos de elección en contienda. En cada casilla habrá un presidente de la misma, dos secretarios y cuatro escrutadores. Por cada partido político o candidato independiente podrá haber un representante de partido.

Éste es el botín al que aspiran los mapaches, cada estratega busca cómo obtener el triunfo en la mayoría de las casillas, para ello debe disuadir a los votantes de no votar por una opción diferente a la que representa; nada mejor que la guerra sucia legal o ilegal.

Incluso, la difusión del miedo sobre desórdenes puede ser un factor socorrido que ocasiona deserción en las casillas y con ello, aleja el voto no favorable.

Entre las mapachadas están el robo y destrucción de propaganda rival, compra, captura o neutralización de representantes de candidatos opositores y la detección y aniquilación de los puntos de concentración para los equipos de operación territorial.

También buscarán invalidar las casillas consideradas favorables para el adversario y por supuesto, defender las favorables.

Una elección es como el viaje en un avión: despegue, vuelo y aterrizaje, la fase electoral corresponde al aterrizaje, aquí disminuyen las propuestas, lo relevante es ganar votos, quitarlos al rival y vencer en tierra.

Los electores estaremos en las siguientes semanas expuestos a las fake news, las fake survey, la guerra sucia y las propuestas enfocadas a quitar votos a los punteros. Observar esta etapa nos permite tener nuestra propia radiografía de cómo van los candidatos, incluso mejor que una encuesta. Un puntero será siempre el más atacado y el colero el que más ataques lanza.

Sobre los mapaches, como no hay veda, está usted facultado a salir con su mejor cámara y buscar entre los activistas de todos los candidatos y partidos al mejor espécimen posible para su colección de trofeos.

Sólo una recomendación, no se prejuicie pues mapaches dignos de presumir los encontrará en cualquier calle, vestidos de tricolor, azul, amarillo, rojo, verde, celeste o piel morena; en esto de las mapachadas no hay inmaculados.



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