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TLCAN bajo presión y fuego cruzado


El nuevo Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) podría firmarse este lunes. Debido al particular estilo de confrontación de Donald Trump, los gobiernos de México y Estados Unidos han vivido una etapa de incertidumbre en donde la neutralidad del gobierno de Canadá ( en casi todos los momentos) fue clave para no enrarecer aún más el ambiente.  La mala noticias es que algunos analistas esperaban que, en el último momento, Canadá planteara sus peticiones para el Tratado, lo que podría retrasar la firma en esta etapa final.

· El discurso político de Trump y la necesidad de cumplir sus promesas de campaña estuvieron presentes en todo momento, lo que contribuyó a generar una presión creciente para los negociadores mexicanos.

· No sólo eso, la debilidad que ha experimentado el primer círculo del Presidente Enrique Peña Nieto ante la escasa popularidad del mandatario, también agregó un factor adicional de debilidad a este momento histórico para el país. Me refiero directamente a los enroques en la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la llegada del hombre de confianza del Presidente: Luis Videgaray quien habría tenido un cuestionable protagonismo en la errada toma de decisiones en la relación con el gobierno de Trump.

· En todo momento, por cierto, el ex titular de la Secretaría de Hacienda buscó que la firma del TLCAN se acelerara y se cerrara lo antes posible. No obstante, dicen quienes han estado cerca de la Secretaría de Economía, responsable del acuerdo, que las presiones y la ansiedad de Videgaray llegaron hasta la oficina de Ildefonso Guajardo.

· La prisa de Videgaray se enfrentó, sin embargo, con la firma decisión del Secretario de Economía de no firmar un acuerdo que perjudique al país, a la economía, a sus trabajadores y a sus empresas. "Ni una línea firmaré en contra de los intereses de México", habría dicho Ildefonso a sus colaboradores cercanos.

Este fin de semana, en línea con esta postura, el titular de la Secretaría de Economía aseguró que Guajardo estaba comprometido en negociar lo mejor posible los temas complicados del TLCAN

· Este fin de semana se dio a conocer que el tema energético y la cláusulas como la Sunset con la que Donald Trump buscaba impulsar una negociación del acuerdo cada cinco años.  ¿Quedó fuera el sector de la energía? Tómelo con reservas porque quizás Pemex, por ahora, así como sus reservas quedaron fuera de la negociación pero no el comercio transfronterizo de electricidad.

· Lo que no quedó claro fue el tono de la negociación y los detalles en materia de energía porque durante los últimos meses se ubicó como uno de los temas complicados.

· Aparentemente se habría llegado a un acuerdo satisfactorio para ambas partes aunque como le decíamos no se ha escuchado del todo la posición de Canadá. México habría cedido terreno en el sector automotriz porque es uno de los temas que más incomoda a Donald Trump pues reprocha que miles de autos y hasta millones que se producen en México no representen mayores beneficios para los trabajadores estadounidenses. No es novedad que los trabajadores mexicanos de la industria automotriz se ubican entre los más calificados del mundo y los más productivos. A los autos ensamblados en México – debido a que no cumplen con las reglas de origen que exige EUA – se les aplicaría un arancel de 2.5 por ciento. Pero toda esta información resulta preliminar. Hoy podríamos tener más información. Si la noticia en este sector se refiere al incremento de sueldos para los trabajadores del sector, México podría perder competitividad frente a otras regiones para ensamblar. Entonces, el valor agregado y la competencia tendrían que estar marcadas por la calidad de la mano de obra y no por su menor costo.

El enlace incómodo 

· A nivel interno, otro de los temas que había generado inconformidad en el equipo mexicano de negociadores es la presencia de Jesús Seade, el enlace de Morena y del equipo de transición. No se trató de un recelo político pero sí de un formalismo técnico. No sólo Seade adelantaba información a la prensa (lo de menos) sino que en algún momento se sugirió que también tomara decisiones. A los funcionarios mexicanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Secretaría de Economía, la idea les pareció inadecuada y fuera de lugar porque Seade – aunque les parece un tipo inteligente y moderado – no cuenta con nombramiento alguno y, por lo tanto, no puede ostentarse como funcionario y mucho menos con poder de decisión. Simple. Seade, sin embargo, fortaleció su posición en el equipo formal de negociadores ante la advertencia de Andrés Manuel López Obrador al gobierno de Donald Trump de no firmar el TLCAN si para ello era necesario sacrificar el petróleo. ¿Será? Hoy sabremos más detalles de esta firma esperada.   



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