Tomar distancia


Existen sentimientos colectivos que impulsan la cultura de los pueblos. Como ése que experimentó la humanidad hace miles de años cuando no tenía cómo protegerse de la oscuridad de la noche, el hombre se sintió inseguro, eso lo motivó a formar pequeñas comunidades y vivir en cuevas, explica Antonio Damasio en The Strange Orders of Things. 

En su libro analiza la biología de los sentimientos y el origen de la mente cultural. Se inspira en la idea de las heridas, estos sentimientos profundos, que son capaces de crear belleza (o destrucción) y modifican así la forma en que nos relacionamos con el mundo. Para el autor los sentimientos son el motor de la cultura de los pueblos, de ahí que sentirnos aislados en la recién inaugurada aldea global de finales de Siglo XX, nos llevara a crear una cultura conectada por las redes sociales en los inicios del XXI.  Apenas un respiro para la soledad.

El sentimiento del hartazgo puede ser la clave para crear una cultura sin corrupción en México. Porque fue el hartazgo generalizado del pueblo mexicano frente a la clase política lo que provocó que el 53% de los votantes eligieran el cambio prometido por Andrés Manuel López Obrador el 1 de julio. 

"Juntos haremos historia", le escuchamos decir tantas veces durante sus discursos de campaña, y aunque para la otra mitad de los mexicanos, esa historia no estaba pensada como nuestra, ahora lo es. Con el 100% de las actas computadas, el INE declara 30,113,483 votos para AMLO, con ello hace historia: por mucho, el candidato más votado en México. Así es la democracia, a veces la opción de la mayoría no coincide con la propia. Porque para vivir esa democracia tan anhelada es necesario tomar distancia.

Tomar distancia porque si no lo hacemos, quedaríamos enredados en el contexto de nuestros propios pensamientos. A primera vista parece indiferencia, pero no lo es. Tomando distancia se puede ver a México desde esta nueva perspectiva. ¿Mejor? ¿Peor? No lo sé. Pero representa esperanza, no amenaza. Se siente en ese acuerdo para aprendices, "Jóvenes construyendo futuro" en donde la IP planea capacitar a 2.6 millones de jóvenes que recibirán del nuevo Gobierno un salario de $3,600 pesos mensuales. Una oportunidad considerando que la historia en una democracia depende de todos, de los que están al frente y de los que participamos como ciudadanos.  

Es verano y las vacaciones son una forma de tomar distancia; no es requisito, pero la distancia física puede ayudar a crear una distancia mental. Tomar distancia es salir de la individualidad que se aferra a lo suyo para pensarse como parte de un todo mayor, un todo necesario para ser parte de ese juntos que hace historia. Tomar distancia de las ideas, de las creencias, de las convicciones y de los valores no es renunciar a ellos, es optar por la apertura a otras propuestas. Tomando distancia se puede cuestionar lo propio y regresar, o no, a ello. Se toma distancia para entrar más profundamente en la realidad. 

Al separarme mentalmente y emocionalmente de mi mundo, de ese pequeño microcosmos que habito con los míos, me doy cuenta de lo mucho que puedo participar en el Todo, en el equilibrio de los muchos Méxicos que hoy lo forman, y que lo seguirán formando, porque el reto no es homogenizar su población, sino armonizar los distintos Méxicos creando oportunidades para todos. Mas allá de las diferencias de partidos políticos, de género, de clase social, de religión, de intereses o ideologías, somos parte de un país en donde dependemos los unos de los otros y los discursos de odio son arenas movedizas en una democracia que apenas camina.

Andrés Manuel López Obrador es el Presidente electo de todos los mexicanos. Recibe un país dividido, pero a la vez unido en ese sentimiento colectivo que se ilusiona ante la esperanza de un cambio. Conciliarlo, un reto para que juntos podamos hacer historia. 


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