Trabajo, luego existo


"A fin de cuentas, el trabajo constituye todavía el mejor medio de pasar nuestra vida", Gustave Flaubert.

· Para Flaubert, autor de Madame Bovary, el "bovarismo" consiste en no estar contento con la realidad... anhelando una vida basada en sueños y fantasías. ¿Es esta conducta aceptable para un adulto de la tercera edad? ¿Es aceptable en cualquier otra etapa de nuestra vida? 

· Tradicionalmente, cuando cierra un año calendario, dos actividades se incorporan a nuestra agitada agenda: enlistar los bueno y lo malo del periodo que termina, así como construir los propósitos para el año que se avecina. El recuerdo de lo que pasó o no sucedió corre el riesgo de transformarse en añeja pesadumbre; los propósitos se quedan ahí, entumecidos como anhelos y aspiraciones. 

· Por otra parte, esta era posmoderna demanda no hacer altos en el camino, sino mantener la secuencia y conexión de los eventos, misma que ayude a imprimir una continuidad saludable a nuestra vida: personal, familiar, social y laboral. Respecto a esta última dimensión, ¿qué podemos seguir haciendo para que el trabajo no pierda significado? La contribución de los expertos sobre el tema es profunda a la vez que espontánea: ama tu trabajo.

· El trabajo que yo amo es el que me invita a iniciar el día con una actitud propositiva de realizarlo; a terminar la jornada con la satisfacción de haberlo hecho bien. El trabajo anhelado me permite concentrar toda mi energía física y mental para alcanzar el mayor desempeño e impacto en los resultados esperados, pretendiendo una secuencia, más que varias actividades simultáneas. También esto admite disfrutarlo al máximo, con mayor intensidad.

· La actividad laboral que he desempeñado y pretendo seguir haciendo tiene que ver con lo que yo domino, siempre expandiendo las fronteras del talento y el conocimiento. La gran ventaja de esta filosofía es que no existen límites para seguir aprendiendo, sin necesariamente dejar de construir sobre lo ya aprendido.

· De la misma manera, disfruto el trabajo que me conduce a explorar nuevas opciones y oportunidades. Una frontera temporal –como el año calendario– nunca debe de constituir un peldaño que consienta discontinuidad o estancamiento, ni mucho menos una actitud de haber llegado ya a la meta.

· Hace unos días, mis amigos y amigas de una exitosa empresa de cosméticos –una empresa con corazón– me brindaron la oportunidad de repasar interiormente estos pensamientos, a constatar por qué yo amo mi trabajo. Más aún, también a seguir los consejos de Tales de Mileto: una vez que has encontrado tu quehacer, no pienses en otra cosa que en hacerlo bien.



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