Tráilers: fenómeno sin remedio


Ni la voluntad política ni el músculo del reglamento homologado que firmaron las autoridades municipales metropolitanas han podido frenar el acelerado caos que provocan los tráilers desde hace un tiempo a la fecha.

San Nicolás, quizás por su estratégica ubicación en el mapa metropolitano, es uno de los municipios al que más afectaciones le ocasiona el transporte pesado y su situación vale como muestra.

Según datos del ayuntamiento, durante el primer semestre del 2016 se registró un promedio de 44 accidentes mensuales en el que se han visto involucrados tráilers. Este año, en el mismo lapso de tiempo, el promedio ha trepado a 74, con 447 incidentes viales en total.

De la misma manera han aumentado los fallecimientos en un 300% relacionados a las unidades pesadas, de acuerdo a la radiografía del municipio nicolaíta. 

En Monterrey, los accidentes de tráilers tampoco han dado tregua: de enero a junio alcanzaron los 3,095, y sólo en junio hubo 200 percances. 

Estos números nos dicen a simple vista que los tráilers siguen siendo un fenómeno incontrolable en el área metropolitana, pero también un desafío que no parece solucionarse con sanciones. 

Queda claro que la salida a esta coyuntura no necesariamente es económica. Si una medida como las fotomultas podría cumplir su efecto preventivo en algunos municipios, no se sabe.

En Guadalupe aseguran tener éxito con su plan de concientizar a los automovilistas vía cámaras en principales avenidas, pero creemos que el transporte pesado, al que no le gustan que le impongan reglas y que se resiste a la persecución de las autoridades, probablemente buscará la forma de combatir la norma, tal y como lo ha hecho con la restricción de horario. 

Especialistas nos dicen que la clave está en el control y no en la reacción, pero lamentablemente nada de lo redactado en el Reglamento de Tránsito homologado ha modificado los patrones de conducta de quienes conducen este transporte. 

La desobediencia de los traileros no sólo se mantiene, sino que se ha disparado. Tan sólo en esta semana hubo seis accidentes de consideración con un saldo de una volcadura, dos unidades incendiadas y un muerto.

Hay quienes sugieren que se necesitan más agentes de Tránsito en puntos estratégicos para reducir el paso de estas unidades que, a como ha crecido la ciudad, no encuentran acomodo en las avenidas y calles regias. Pero de igual manera sospechan que la corrupción juega un papel determinante en esta lucha.

Por otro lado, tampoco hay muchas alternativas. Sacar a los tráileres del tráfico habitual para que circulen por la periferia también supone ser un dolor de cabeza. Cuesta organizar un mapa que obligue al transporte pesado a modificar hábitos, y esto quizá sea lo más complicado.

La realidad nos dice que el 70% del millón de camiones pesados que circulan por Nuevo León diariamente lo hacen en la zona metropolitana y no sólo provocan accidentes, sino que también dañan el pavimento.

Así y todo, los transportistas, más preocupados en sacar ventajas que a contribuir a buscarle una salida conveniente, no asumen su responsabilidad.


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