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Tres cosas hay en la vida


¿Se acuerda usted de la canción-poesía: Tres cosas hay en la vida, de Rodolfo Sciammarella?, sí aquella que dice: “Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. El que tenga esas tres cosas que le dé gracias a Dios”. Pues con ellas uno vive libre de preocupación, por eso quiero que aprendan el refrán de esta canción. 

Después de este inicio, Rodolfo nos recomienda cuidar esas tres cosas para tener una vida plena:  “El que tenga un amor, que lo cuide, que lo cuide. La salud y la platita, que no la tire, que no la tire. Hay que guardar, eso conviene que aquel que guarda, siempre tiene”. Resalto su concepto de ahorrar, dinero, salud y amor, para cuando lleguemos a la edad de la plenitud no la pasemos tan mal. 

Pero me pregunté: ¿Qué cosas debemos de cuidar para tener un destino muy favorable a la hora de nuestra muerte? El mensaje que recibí  de un colega por Internet nos recomienda reflexionar en lo siguiente: “Existen tres cosas irrevocables para la vida: tiempo, palabras y oportunidades; existen tres cosas que no debes de negarle a tu vida: serenidad, honestidad y esperanza; existen tres cosas que deterioran la vida: orgullo, arrogancia y la soberbia; existen tres cosas  que son de tu elección: tus sueños, tu éxito y tu destino y, finalmente, existen tres joyas que tenemos en la vida: amor, autoestima y verdaderos amigos”.

El tiempo es dinero, es una frase que se usa mucho en los Estados Unidos, de hecho es casi su filosofía de vida: trabaja, vende, invierte, ingenia métodos para ganar más dinero, busca lugares en donde tu inversión reditúe más, cobra de inmediato y paga lentamente,  son las frases que se escuchan de los promotores de esta filosofía. Para así tener más, para vivir mejor, con mejores casas, autos, con acceso a las mejores escuelas, mejor ropa, mejores vacaciones. 

¿Pero esta filosofía nos conducirá al destino correcto después de esta vida? Yo me temo que no ocurrirá así. Le recuerdo, estimado lector, que nuestra vida es finita, así que más vale que usemos sabiamente nuestro tiempo. Desde luego hay que darnos tiempo para trabajar, leer, pensar y aprender. Eso nos dará las herramientas para poder ganar el dinero suficiente para tener una vida cómoda, pero no es suficiente, como dice el mensaje de las tres cosas.

Hace tiempo le comenté qué era lo que más recordaba de mi papá. Le comenté que a mi padre siempre lo recordaba en su rancho, en su camioneta, con su carácter fuerte, con su estilo de trabajo honesto, perseverante, callado con nosotros y muy platicador con sus amigos y, claro, con una forma de tratar muy distinta a sus hijos y sus hijas. Pero siempre tuvo una visión de una vida más sencilla, más plena, con un sentido de la vida distinto a la vida actual que nos ha tocado vivir a sus hijos.

Lo vi darse tiempo para todo aquello para lo que él consideraba importante: el trabajo, su familia, una plática con sus amigos en la esquina de la cuadra. Y para mí eso es lo importante en la vida, darse tiempo para aquello que es relevante para tener una vida plena, para aprovechar las oportunidades de desarrollo, de apoyar a nuestra familia, nuestros amigos y nuestra comunidad. Actuando con serenidad, honestidad y con la esperanza de tener una vida plena. Eliminando de nuestro actuar el orgullo, la arrogancia y la soberbia, los tres factores negativos que inciden en tener una vida poco digna. 

Termino con algunos mensajes de la sabiduría popular, relacionados con las tres cosas y que se las dejo para su reflexión: “Si te sientes solo es porque construiste muros en vez de puentes; podemos escoger lo que vamos a sembrar, pero estamos obligados a cosechar aquello que plantamos. ¿Quieres ser feliz por un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz para siempre? Perdona. Al decir algo, cuida que tus palabras no sean peores que tu silencio; nuestras dudas nos hacen perder lo que, con frecuencia, podríamos ganar, por el simple miedo de arriesgar”. 

Que tengan una excelente vida en compañía de los que más quieren y aprecian.


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