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Seguramente ella ya lo sabe pero por si las moscas, las abejas y las avispas, va: el 55% de quienes se dedican al negocio del comercio no están dado de alta en Hacienda, no tienen a su personal en el IMSS, no están bancarizados, muchos venden piratería u objetos robados, el 65% no paga el predial, otros muchos se conectan ilegalmente a las redes de luz, agua y gas, gran cantidad opera bajo la protección de centrales obreras o sindicatos afiliados a la CTM, CROC, CROM, CNOP o agrupaciones radicales como Antorcha Campesina y otros similares y conexos, los vehículos en que se mueven son "chuecos" y traen "placas" de la ONAPPAFA, consecuentemente están en la llamada "economía informal", que le hace desleal competencia a quienes sí pagamos impuestos.

Si todos esos negocios cumplieran con las leyes fiscales y laborales, la recaudación de impuestos y contribuciones de cuotas laborales al Seguro Social, le darían al gobierno federal un billón de pesos anuales, según analistas especializados a quienes consulté.

Esa estratosférica cantidad de dinero, al no sacársela a los informales, se reparte año con año desde hace muchos, entre los causantes cautivos registrados ante el SAT.

Ahora sí, les platico: ayer fue anunciado oficialmente el nombramiento de la regiomontana Margarita Ríos-Farjat para dirigir el Servicio de Administración Tributaria, el temible SAT.

Su experiencia y trayectoria son un rayo de esperanza entre la nebulosa de noticias emanadas del incipiente nuevo gobierno federal, porque se trata de una experta en el tema fiscal, que añade a su palmarés un carácter humanista.

Ante tanto improvisado político venido a más en el gobierno de López Obrador, contrasta su formación como doctora en Política Pública por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, además de su maestría en Derecho Fiscal y especializaciones avaladas por la Suprema Corte de Justicia y por la Bolsa Mexicana de Valores.

Tiene ante sí un reto enorme. Por un lado están las señales del presidente hacia el perdón para los evasores fiscales, dejando todo a la buena fe de los contribuyentes y a su suerte, por aquello del sorteo para decidir a quiénes se les aplicarán revisiones y auditorías, y por el otro está la parte de la inequidad en el cobro de los impuestos.

Las últimas acciones del pasado gobierno en materia hacendaria dieron pie a una voraz persecución de causantes retrasados en el pago de sus impuestos, amparado todo en el paraguas publicitario del combate al lavado de dinero.

La informalidad del comercio, que puede verse mucho más en esta temporada pre navideña, tiene sus raíces en un entramado de complicidad entre organizaciones sindicales, populares, campesinas y entidades municipales, estatales y federales.

En la banqueta de un comercio establecido que paga impuestos, seguro para sus trabajadores y todos los servicios, se instalan arteramente un montón de puesteros que hacen todo de manera ilegal. Casi los mismos artículos que ofrece el causante cautivo, se expenden en los tendederos obviamente a precios más bajos, llevándose la mejor tajada del mercado.

Lo mismo sucede en casi todos los giros del comercio formal, porque las redes de corrupción y complicidad hacen que pagándole una cuota al líder sindical y un moche a los policías e inspectores municipales, estatales o federales, los márgenes de utilidad sean brutales.

Hasta hace 4 años, los bancos cobraban una comisión del 3% a todos los depósitos arriba de $15,000 y el espíritu de esa medida era desalentar las operaciones de los informales y bancarizarlos, porque al hacerlo, sería más fácil incluirlos en el padrón de contribuyentes.

Aprobada unánimemente por el Congreso de la Unión, a partir del 1 de enero del 2014 tal comisión dejó de cobrarse, lo cual fue interpretado por los mismos analistas consultados como un retroceso en la ampliación de la base de los paga impuestos.

Casualmente, los casos de lavado de dinero aumentaron del 2014 a la fecha en un 350%, lo cual demuestra que existe una relación directa entre las operaciones bancarias en efectivo con ese delito.

Los mal pensados opinan que al eliminar esa limitante para operaciones bancarias en efectivo, salieron ganando los mismos políticos que acostumbran cobrar sus "comisiones o moches" en dinero contante y sonante.

Entonces, la llegada de la doctora Ríos-Farjat al SAT es un buen indicio, porque en algunas de sus más recientes intervenciones públicas ha expresado su comprensión respecto a la inequidad de cobrarle a la mitad de los contribuyentes, los impuestos que la otra mitad no paga y debe pagar.

CAJÓN DE SASTRE

"Yo, como casi decía Santo Tomás: ver para pagar", dice la mordaz, irónica e irreverente de mi Gaby.


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