Una crisis de confianza


"Lo que más me molestó no es que me hayas mentido, sino que, de aquí en adelante, no podré confiar en ti",F.W. Nietzsche.

· Los hallazgos estos últimos días nos indican que las redes sociales no son dignas de confianza, al revelarse los riesgos inherentes de compartir nuestros datos en Internet. ¿Cambiará en rumbo de la navegación digital? ¿Se modificarán nuestros ahora arraigados hábitos del uso de la Red de Redes?

· El negocio de Facebook radica en tres grandes pilares: inducirnos a compartir información al resto del planeta explotando nuestros instintos narcisistas y exhibicionistas; comercializar miles de datos de los usuarios para diferentes usos, apalancados en la magia de los grandes datos y la inteligencia artificial; vender espacios de publicidad aprovechando la afluencia sin precedentes de millones de visitantes. 

· Esta invasión digital a nuestra privacidad es colosal: una sola compañía, Cambridge Analytica, adquirió los perfiles de 50 millones de usuarios de Facebook con mas de 4,000 datos de prácticamente cada ciudadano de los Estados Unidos. ¿El resultado? Dos billones de interesados de Facebook estaremos tomando diferentes acciones individuales y colectivas en las próximas semanas, desde pasividad complaciente hasta demandas legales, No obstante, los analistas del comportamiento digital pronostican un paulatino regreso a la normalidad: nos importa poco que hagan con nuestra información, dentro de amplios límites económicos morales, legales, emocionales o ideológicos. Para muchos, al final del día, afirma mi hija Alejandra: lo que no subas a Facebook o Instagram, no sucedió, no existe o es intrascendente; lo que no compartas en Twitter o WhatsApp, más temprano que tarde, se esfumará en el olvido. 

· La realidad es que la transformación digital ya está impresa en nuestras vidas, nuestras mentes, nuestros corazones y los ganadores serán nuevamente, a río revuelto, las grandes compañías digitales: Twiter está ya promoviendo #DeleteFacebook, utilizada 50,000 veces solamente el martes y miércoles pasado. Por su parte, Mark Zuckenberg comentó "no hemos visto un numero significativo de usuarios abandonando Facebook". Lo triste del caso es que, aún cuando dejemos de utilizar estos sitios, van a seguir monitoreando nuestro comportamiento a través de amigos y familiares que sigan activos. 

· Es posible también que estamos obteniendo lo que nos merecemos, por haber sido negligentes en cuanto al uso de estas plataformas y aplicaciones digitales: no somos usuarios sino productos de Facebook, Instagram, WhatApp o Twitter, desde el momento que aceptamos términos y condiciones sin miramientos, con un solo "click", permitiendo que los verdaderos usuarios penetren en nuestras vidas.

· Recordemos las palabras de Ofri ben Porat: "la privacidad lo es todo; sin privacidad no hay confianza, y sin confianza no hay respeto".


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