Monterrey
Armando Arias Hernández
SOBRE PYMES Y OTRAS ALQUIMIAS

Deportes y crecimiento económico

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Una de deportes y oportunidades


Seguramente no soy el mejor aficionado a seguir deportes, pero sí puedo afirmar que me gustan, y mucho.

• El futbol es uno de los deportes que sigo con asiduidad. Recuerdo que cuando era niño, a los tres o cuatro años, veía a mi padre como se acomodaba en su sillón frente al televisor acompañado de una botella de cerveza para ver algún partido de futbol, escuchando la narración de aquellos cronistas de época como Ángel Fernández o Fernando Marcos que hacían de los partidos una curiosa oportunidad para describir situaciones usando un vocabulario y un estilo incomparable plagado de metáforas abigarradas tanto como divertidas y descriptivas. No había forma en la yo pudiera entender lo que mi padre podía disfrutar de aquellos ratos, lo que sin duda cambió unos pocos años después. Recuerdo como lo acompañaba a ver los partidos de futbol del equipo que él seguía, “La Pandilla del Monterrey”, en el estadio del Tecnológico y durante unos años, en el estadio Universitario que entonces alternaba semana a semana con los Tigres, en torneos de liga de treinta y ocho fechas en el año.

• Ahí vi a muchas de las leyendas del futbol regiomontano y acaso a algunas del futbol nacional escribir la historia que hoy se cuenta en las anécdotas que flotan en los cafés, en las reuniones con los amigos y en las carnes asadas. En aquella época los estadios de los que hablo no eran estadios viejos, aunque es relativo y seguramente muy poco objetivo calificarlos de esa manera, habrá estándares para clasificarlos así hoy, que al menos así los percibimos. 

• El estadio Tecnológico que nació como recinto colegial en 1950 ha cumplido ya casi 67 años, oficialmente es un estadio de la tercera edad, en donde tuve la oportunidad de atestiguar campeonatos y épicas revueltas futboleras desde el “volado” en donde se apreciaban de lejos pero muy bien los encuentros. Por otro lado, el estadio Universitario está pisando los 50 años de existencia y como dato curioso tuvo su partido inaugural en mayo de 1967 cuando se enfrentaron el Atlético de Madrid y La Pandilla del Monterrey. Recuerdo que por muchos años el deporte que prevalecía como el líder en el gusto de los regiomontanos era el beisbol, apoyado por la Cervecería y un puñado de empresarios que hoy siguen impulsando al “Rey de los Deportes” que pasa por una crisis hace varios años desde que Monterrey se convirtió en una de las plazas más importantes del futbol mexicano y que parece no dejar espacio para otros deportes, al menos en lo masivo, aunque surgen ya otras manifestaciones deportivas profesionales como el basquetbol, el futbol rápido o incluso el futbol americano y el futbol arena que en marzo verá la luz en nuestra ciudad.

• Hoy sin duda el futbol predomina y es un negocio multimillonario que trasciende las fronteras, basta ver como la ola digital ha sido aprovechada por redes sociales que hoy desplazan al último bastión que sostenía a las televisoras tradicionales a las que les movieron el queso y se han quedado muy atrás. Twitter, por ejemplo, ha transmitido de forma gratuita algunos partidos de la NFL y Facebook anunció que transmitirá en línea 52 partidos de la Liga MX la próxima temporada en los Estados Unidos.

• Los pasados juegos olímpicos fueron transmitidos en México de forma gratuita a través de plataformas basadas en internet. Se han cambiado las reglas y se juega en otras canchas, el cambio llegó y para quien no supo prevenirlo y adaptarse a él hoy las consecuencias pueden ser desastrosas. En tiempos difíciles siempre hay oportunidades, y si no un par de muestras: a pesar de que hoy los Rayados del Monterrey juegan en uno de los estadios más bonitos y funcionales en el mundo, su estacionamiento resulta insuficiente, lo cual lo pone en desventaja contra recintos de talla mundial. La gente que no tiene acceso al estacionamiento del estadio que según entiendo está vendido en su totalidad a través del abono anual, estaciona sus autos en banquetas, cocheras o estacionamientos improvisados, como lo es el contiguo al predio en el que se encuentra el estadio, un terreno plano, un tanto accidentado, sin pavimentar y al que se accede tras pagar una suma excesiva de cien pesos, una oportunidad que alguien ha aprovechado para darle a los clientes potenciales lo que demandan. 

• El espacio podrá reunir unos cientos, tal vez miles de autos cada partido. Aún sin las entradas y salidas adecuadas resulta una opción muy adecuada para los visitantes por su cercanía al inmueble. En la salida del partido, cuando la multitud sale después de algunas horas de enfrentarse a cervezas y comidas costosas, pude ver como un elotero se ubicaba exactamente en el paso de entrada al estacionamiento. Ahí se arremolinaban decenas de transeúntes hambrientos y deseosos de pagar acaso $20 pesos por un vaso de elote desgranado. Aquel micro comerciante sabe en dónde están sus clientes, qué es lo que necesitan y les facilita su producto de forma accesible y práctica. ¿Qué hay en su entorno que le permita capitalizar oportunidades?


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