Una historia sobre Ana


Antes de cerrar el tema de los desórdenes alimenticios, al cual he dedicado las últimas columnas, me gustaría platicarles la historia de una de mis pacientes. Mi paciente accedió a que contara su historia puesto que muchas veces se puede ver este tipo de problemas como algo lejano y poco probable cuando es más común de lo que mucha gente cree. 

Además, este tipo de desórdenes alimenticios se pueden prevenir si estamos alertas a los primeros síntomas, buscar ayuda cuanto antes es esencial. Es verdad que un desorden en la conducta alimentaria va más allá de una dieta mal hecha, pero pudo haber empezado por ahí...

Ana tenía 13 años cuando un anuncio en una revista captó su atención "10 Maneras Para Tener El Cuerpo Ideal". Ana siempre había sido una niña curiosa, enamorada de la lectura, perfeccionista, introvertida, de excelentes calificaciones y a esa vulnerable edad tenía un sin fin de inseguridades que afectaban su autoestima. Así que no titubeó en averiguar de qué trataba el artículo puesto que obviamente ella quería un cuerpo "ideal". 

El artículo constaba de una lista en la que se describían maneras de cómo gastar más calorías de las que agregabas a tu día para así adelgazar lo suficiente y poder cumplir con lo que la revista describía como cuerpo "ideal".

En ese momento, se plantó la semillita que después fue creciendo en una de las inseguridades más grandes de Ana. La foto de la mujer con el cuerpo ideal en aquella revista era tan lejos de lo que Ana veía en si misma que no pudo evitar sentirse frustrada. Ana se convenció de que no era lo suficientemente alta, suficientemente delgada, suficientemente perfecta, simplemente que ella no era suficiente...

Ana estaba en clases de baile y ahí ella observaba como las niñas más delgadas iban al frente y las demás iban atrás. Ana quería ir al frente. Ana comenzó a entender que las personas que estaban "a dieta", también buscaban adelgazar para tener tan deseado cuerpo ideal. Ana quería ese cuerpo ideal. 

Ana se dio cuenta que sus mismas amigas criticaban las características físicas que diferenciaban a otras compañeras. Ana no quería que la criticaran. 

Un día alguien, sin saber todo lo que pasaba por la cabeza de Ana, le dijo que ella si tenía "grasita" no como "Fulanita" que estaba mucho más delgada. Ana llegó a su casa a llorar. Ana comenzó a contar calorías hasta el punto en el que veía números en su plato en lugar de comida. Ella se convenció de que no era suficiente el ejercicio que ya hacía y empezó a hacer cientos de abdominales antes de dormir. Un día, Ana no se podía levantar de la cama de lo débil que se sentía. 

Sus papás alarmados buscaron inmediatamente ayuda y se dieron cuenta de aquellos cambios en la actitud de Ana. Que estaba siempre de mal humor y cansada, que ya no quería salir a ningún restaurante, que ya no veía a sus amigas, que decía nunca tener hambre, que estaba mucho más delgada... 

Los papás de Ana la llevaron a Comenzar de Nuevo, una excelente institución cuyos principales fines son la Educación, Prevención y Tratamiento de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Ahí, Ana entendió que se trata de ser feliz, de encontrar el equilibrio, de que la belleza va más allá de un número en la báscula.  

Hoy, Ana se dedica a enseñar ese balance que le costó tanto aprender, Ana es nutrióloga. El nombre completo de Ana es Ana Cristina de la Garza Montoya, y le encanta escuchar que le digan Healthy Cristy. 

Es importante desmentir todo eso que viene definiendo "el cuerpo ideal´, ya que no existe. Es un mito, un estándar irreal al cual muchos hombres y mujeres son sometidos sin tomar en cuenta su salud. 

Es importante entender que una persona "a dieta" busca salud y no "perfección". Es importante destruir toda crítica dirigida hacia lo que nos diferencia uno del otro. Es importante recalcar que se trata de buscar la felicidad, no la perfección. 

Be Healthy. Be You.


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