Una lección de realidad para el peso


El martes de la semana pasada, su mejor día desde el 26 de septiembre de 2017, el tipo de cambio cerró –según cifras de Banco de México– en $17.99 pesos. El dólar en ventanilla se vendió alrededor de los $18.30.

¿Qué es lo que venía impulsando al peso? Bueno, hay varias razones, pero dos de carácter externo nos incumben en particular.

En primer lugar, hay un renovado optimismo en que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) llegue a buen término, a pesar de todos los temores iniciales que se tenían (incluyendo este espacio) ante una posible cancelación del mismo.

¿Qué cambió? Que nuestro vecino del norte no puede tener tantos frentes abiertos al mismo tiempo, y ante la ´guerra comercial´ que Trump quiere iniciar con China, México sería un beneficiario indirecto.

Aunque hasta ahora están en el nivel de amenaza, es muy probable que sí se concrete cuando menos una parte de los aranceles y barreras que Trump ha dicho que impondrá a los chinos, y que entonces el TLCAN 2.0 salga adelante, como ahora se espera.

Es cierto que para el libre comercio auténtico no hace falta tratado alguno, sino sólo levantar las restricciones; sin embargo, más vale tener un acuerdo que no tenerlo.

Cerrarse para intentar producir todo lo que se consume en un país (como, por cierto, lo propone AMLO en México) son ideas que ya deberíamos dejar enterradas en el pasado, sin contar, además, con que atentan contra el derecho de las personas a comerciar con quien gusten.

Oponerse al intercambio voluntario es un acto de totalitarismo, un artero atentado contra la libertad individual.

Otro factor que ha influido en la apreciación del peso es la expectativa de que el fuerte crecimiento de Estados Unidos –impulsado por la reforma fiscal de Trump, que redujo impuestos a las empresas– dinamizará la actividad económica en México. Incluso, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya elevó fuerte su expectativa de crecimiento para el país en 2018 y 2019, a 2.3% y 3%, respectivamente.

No obstante, para el peso había riesgos claros a la baja, y en dos días, le asestaron un golpe de realidad, que lo desplomó hasta los $18.68 en el mercado interbancario. 

Conforme más nos acerquemos a las elecciones presidenciales, el tipo de cambio podría verse todavía más presionado, sobre todo si las actuales tendencias de voto se mantienen. A los inversionistas no les gustan la incertidumbre y los saltos hacia atrás en materia económica, y eso es justo lo que ofrece AMLO, por más que trate de calmar los temores que se tienen respecto a él.

Pese a la casi certeza de su triunfo, los mercados habían lucido relativamente tranquilos, pero parece que eso terminó. Veremos. Lo que es un hecho es que decisiones absurdas, como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, o aún peores, como congelar precios o cerrar las fronteras a la importación de productos como el maíz, etc., serían el principio de una gran nueva crisis.

Por eso –en este espacio y en mi boletín de inversiones Top Money Report (al que le sugiero suscribirse en mi portal GuillermoBarba.com– pensamos que el dólar cerca de o por debajo de los $18 pesos se vuelve oportunidad de compra. El soporte siguiente ronda los $17.60 pesos, y no prevemos que lo vaya a romper pronto. Prepárese, pues, para seguir saliendo del peso.

Volver arriba