Una mente sin límites


"Debemos instruir a las personas en como pensar; no obstante, nos concentramos en enseñarles que pensar... nos preocupan más sus respuestas, que como las producen", Jack Lochhead. 

· No existe nada más práctico que pensar bien y, por supuesto, hacerlo antes de actuar, o de seguir pensando. Nuestros pensamientos determinan como nos sentimos y que queremos; las emociones o deseos influyen significativamente en nuestros pensamientos, nos ayudan a pensar mejor o distorsionan nuestra forma de hacerlo. Nuestra mente tiene que decidir si se deja atrapar por nuestros mitos o ilusiones, o superar las emociones con su capacidad de razonar.  

· A pesar de que pensar, sentir y desear tienen la misma importancia, pensando es la única forma de tomar control de nuestra mente.  Es a través del pensamiento crítico que podemos intervenir las emociones destructivas; transformar los deseos improductivos en deseos propositivos; discriminar lo importante y lo urgente. 

· El arte de pensar críticamente es de especial importancia dado que la comunicación efectiva, las competencias de autogestión, el análisis de información y de resolución de problemas se basan precisamente en la conciencia crítica. De la misma manera, la habilidad de pensar críticamente se vuelve cada vez más esencial dada la aceleración del cambio en todos los contextos del hombre; el aumento de complejidad e interdependencia de las relaciones humanas.

· El pensamiento crítico es una de las cinco competencias torales del autoaprendizaje, mismas que hemos evaluado sistemáticamente en cientos de estudiantes, empleados y ejecutivos durante los últimos diez años. Lamentablemente, el pensamiento crítico ha sido el componente más bajo en casi todas las poblaciones analizadas. ¿A qué se debe este fenómeno? 

· Lochhead y Clement, en su obra Cognitive Process Instruction, nos presentan una respuesta directa y contundente: "que pensar" se ha convertido en el principal objetivo y propósito de la educación, de la misma manera que las organizaciones se concentran en "que capacitar" más que en cómo hacerlo. Este enfoque es tan obvio que los maestros e instructores, así como los estudiantes y educandos, concentran toda su energía en el proceso y tarea de transferir y adquirir conocimientos funcionales. Lamentablemente, esta meta es tan abrumadora que les queda poco tiempo para lo más trascendental: "cómo pensar" o pensamiento crítico, tarea tan sutil que los instructores no la logran identificar y los estudiantes no se percatan de su ausencia.

· Las conductas pertinentes están claras: saber cuándo respetar los puntos de vista diferentes a los nuestros determinando la credibilidad de una fuente y distinguiendo entre hechos reales y prejuicios; diferenciar entre algo importante y urgente, o no urgente. Educarnos en no ponerle límites a nuestra mente.


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