Una Navidad que llama a la unión


En 2016 perduró la división, la violencia, el odio, la injusticia y el abandono. Esta Navidad nos llama a la unión, a dejar fuera la discriminación, la injusticia y el odio, para poder seguir avanzando como civilización.

Éste fue el año en que se optó por la separación y no por seguir perteneciendo a la Unión Europea; el año en que un discurso de división, odio y discriminación logró la silla presidencial en Estados Unidos; el año en que millones de sirios murieron por la ambición de los poderes y la negligencia de otros; el año en que México no avanzó en la equidad y decidió no garantizar los derechos inalienables a las mujeres y a los homosexuales; un año en el que los ataques terroristas tomaron la vida de muchos hermanos europeos; en fin, no hemos podido avanzar en la paz y en la seguridad internacional.

En 1945, las grandes potencias decidieron formar las Naciones Unidas para asegurar que nunca más se diera una guerra como la Segunda Guerra Mundial. Hoy, a más de 70 años de ese propósito, seguimos buscando la protección internacional y el respeto a los derechos que todo ser humano merece. Tenemos que dejar de pensar en división, en fronteras, nacionalidades, géneros, razas, para pensar en humanidad. Recuerdo que Edgar Morin hablaba de tener una conciencia universal de los derechos de todo ser humano por ser humano, debemos pensar en carnets de identidad terrena y no en visas y pasaportes nacionales.

Hace 45 años, Yoko Ono y John Lennon hicieron un llamado a la paz durante la Guerra de Vietnam, en su sencillo ‘‘Happy Xmas (War is Over)’’, en ese mismo tenor, creo que este tiempo debe ser de reflexión no sólo para nosotros los mexicanos de dar fin a las guerras que tenemos en nuestros corazones y en nuestra patria. Este también es un llamado para que como aquella noche de Navidad de la Primera Guerra Mundial, podamos dejar nuestras diferencias ideológicas para ver que el enemigo no es diferente a nosotros. Nuestros hermanos en Aleppo no merecen sufrir la violencia originada de los intereses de las potencias ni de resentimiento históricos que hayan creado otros mandatarios.

Como mexicanos, debemos solidarizarnos con aquellas víctimas de las guerras internas que hay en nuestro país, tenemos guerras continuas con la pobreza, la inequidad, el Estado de Derecho, el respeto a los derechos de las minorías, la discriminación, entre muchos otros retos. Dicen que 2017 será el año del ciudadano, las grandes instituciones y poderes del mundo han diezmado los derechos de los ciudadanos para obtener beneficios particulares. Las potencias, las grandes corporaciones, la Iglesia, y la élite dominante han quebrantado las garantías que debe gozar cualquier ser humano, para enriquecerse de poder, dinero, recursos a costa de muchas vidas.

Este tiempo en que todos estaremos cerca de nuestros amigos y familias, es un área de oportunidad para dejar nuestros intereses particulares para pensar en el interés de todos. Les deseo a los lectores una Feliz Navidad, pero sobre todo, le deseo al Mundo que tenga un 2017 de respiro y de paz.