Unidad mexicana ante los efectos Trump


Mientras nuestro presidente llama a la unidad en sus múltiples discursos, pidiéndonos a la población hacer frente a la eventual crisis internacional y económica que hoy tenemos literalmente sobre nosotros, del otro lado del futuro muro Trump habla de esperanza, sueños y destino como nación. Me pregunto, ¿nos hemos convertido en sociedades dispuestas a escuchar y creer palabras huecas, o una mentira repetida muchas veces la podemos aceptar como verdad?

• Dejen me explico. Tengo todo el año preocupado ante el desafortunado comportamiento de las matemáticas y estadísticas, ya que estas se comportaron de manera diametralmente diferentes a lo que la sociedad opinó en las urnas. Si quisiéramos minimizar esta suerte de infortunios de la ciencia exacta argumentando que fueron hechos aislados, nada más alejado de la realidad, ya que se convirtió en una funesta realidad: Inglaterra, Colombia, México y sobre todo la Unión Americana, fueron testigos de que las matemáticas también fallan. 

• Pero la realidad es que las matemáticas no fallaron; los que erraron en su interpretación fueron las personas que quisieron encajar en lo socialmente correcto, algo que en nuestra sociedad ya estaba aceptado. Es por eso que palabras como “esperanza”, “sueño” y “destino”, se convierten en un despertar en la psique americana. Pero cuando hablamos en México de unidad, sí siento una inmensa preocupación, y trataré de explicar por qué. Los ingleses odian emocionalmente a los alemanes; éstos encabezan la Unión Europea, por lo que depender de los germanos se oiría descabellado para aquellos quienes los recuerdos golpean la realidad desde la Segunda Guerra Mundial. Así Colombia y Estados Unidos fueron afectados por el mismo mal: los recuerdos convirtieron las emociones en decisiones: lo que hoy tenemos enfrente es la consecuencia de esas pequeñas fallas en el “sistema”: el sentimiento fue mas rápido que la razón. 

• Si seguimos ese hilo conductor y revisamos la historia de México, veremos grandes cataclismos como nación, producto de la falta de unidad. Para muestra, un botón: entre 1862 y 1867 estuvimos intervenidos por un gobierno extranjero, que entró al país por la puerta grande gracias a nacionales en contra del gobierno, y aunque algunos valientes defendieron con sangre el suelo mexicano, al final los franceses lograron su cometido. Veinte años atrás, nuestros vecinos del norte lograron sentarse en el palacio de gobierno, gracias a varios compatriotas que los ayudaron. 

• Por eso me preocupa la palabra unidad, porque más que una simple palabra, debe convertirse en un accionar ciudadano. En el fondo, nuestras peleas internas y nuestros conflictos ideológicos fueron, son y serán nuestro peor enemigo, hasta que veamos a México como nuestra prioridad. Excelente día.

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