Urbanismo táctico: pequeño milagro


En un lejano lugar, resguardado por majestuosas montañas, casi no hay ambulantes y tampoco pobres (sexto lugar de todo el país, con 4.4% de su población en situación de pobreza, Coneval 2015). También se distingue porque su población tiene altos niveles de ingresos y porque hay más carros que personas.

En el corazón de San Pedro Garza García, Distrito Valle del Campestre, se pueden encontrar grandes corporativos, extraordinarios centros comerciales, supermercados gourmet y los mejores restaurantes de la ciudad. Pero también hay grandes espacios de asfalto que se funden con los accesos a centros comerciales y más de 9,000 peatones que vagan buscando refugio –cual walking dead locales– esquivando autos, camiones y autobuses. Los espacios públicos, particularmente banquetas, son escasos y de no muy buena calidad.

Bueno, hace una semana ocurrió un pequeño "milagro" que ilustra lo que es el urbanismo táctico y el derecho a la ciudad. 

Unos 30 o 40 voluntarios transformaron –intervinieron– la intersección de Roble y Ricardo Margain: rescataron para los peatones espacios que nunca debieron ser ocupados por los autos. Los materiales: conos plásticos, cinta adhesiva, flexómetros, pintura, escobas, rodillos y mucho entusiasmo. Los chicos, y unos pocos no tan chicos, obraron el pequeño milagro. La "magia" de este pequeño milagro es bastante simple y reproducible: reconoce y rescata el espacio que necesitan los peatones para ir de un lugar a otro de forma segura. La intervención no reduce el número de carriles, sólo pone orden y define los espacios en donde los usuarios pueden caminar sin el temor de ser atropellados.

¿El costo? Casi cero, si compara con la inversión en pasos a desnivel. ¿Beneficiarios? Más de 9,000 peatones, todos los días... y también los propietarios de negocios y restaurantes: más seguridad es igual a más acceso y más clientes.

¿Qué fue lo que pasó? Un pequeño milagro, una muestra de cómo se ejerce el derecho a la ciudad. El mecanismo: urbanismo táctico.

El derecho a la ciudad es el derecho que todos tenemos de imaginar la ciudad que queremos, pero también es el derecho a participar en su transformación todos los días, así sea poco a poquito. El urbanismo táctico es la expresión ciudadana, temporal y a veces efímera, de una mejor ciudad. Es imaginar y "construir" un pedacito de ciudad en donde se reducen las inequidades y se pone al usuario en el centro del diseño urbano. En este caso, los peatones y su seguridad.

Gracias a los promotores, después de cuatro años se logró. Gracias a los funcionarios públicos que participaron y facilitaron el proceso. Gracias a los voluntarios, pues sin ellos no hubiese sido posible.

¿Qué sigue? Que el proyecto entre a la agenda de gobierno y que se vuelva permanente, unos pocos recursos públicos y unos pocos recursos privados (que ya existen) lo harán posible. Este proyecto se concibió y promovió desde la ciudadanía, la intervención temporal fue compartida, toca al gobierno local encabezar la implantación definitiva: hay que sustituir la pintura por banquetas y andadores, agregar algo de jardinería y mobiliario urbano, reubicar y reprogramar semáforos. 

Sería extraordinario que en ese lejano lugar se diera el milagro, continuo y sostenido, de la progresividad del espacio público. Más y mejores banquetas, parques, plazas y jardines. Más "caminos" para caminar a ríos y montañas. Más espacios estar y disfrutar.

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