Viajes y viejos


La política no es opacidad, ni chacota, ni mentira, ni simulación. Es, se supone, vocación, luchar por el bien común y procurar el servicio a los demás. Pero sin duda alguna, hay pseudopolíticos que degradan ese oficio por mentirosos, convenencieros, marrulleros y acomodaticios. 

El gobernador Jaime Rodríguez Calderón encarna precisamente los peores calificativos con los que se degrada el oficio y se ha convertido en un politiquero barato que transita, irremediablemente, hacia la segunda mitad de su gobierno fallido, en medio de mentiras y traiciones.

Cuando los ciudadanos de Nuevo León creíamos que ya estaba perdida toda capacidad de asombro, El Bronco nos sorprende con nuevas mañas y habilidades para burlarse de la ley. El Horizonte documentó que el desprestigiado mandatario esconde la información realizada de los viajes (de turismo electoral) que hizo durante el año 2017, violando socarronamente la nueva Ley de Transparencia.

De 37 viajes, apenas pudo documentar uno. De la inmensa mayoría no ha rendido cuentas, pese a que legalmente está obligado a informar sobre el tema en la página oficial del gobierno estatal.  Pero es fecha que no sabemos los motivos de los viajes, cuánto gastó, con quién fue y, sobre todo, si eso le generó algo positivo a la comunidad. Obvio es que no.  

Este gobernador merece la corona del más mentiroso. Cuando andaba en campaña electoral prometió transparentar todos los gastos, pero ahora, ya como gobernador, al ocultar toda esta información estratégica él demuestra que es el rey de la opacidad porque goza escondiendo los datos de lo que debe ser público. 

El Bronco esconde la relación de los viajes que hizo porque ninguno de ellos está justificado: durante un largo tiempo él viajó a costa del erario estatal, acompañado de un séquito, para promoverse como candidato presidencial, aventura en la que finalmente hizo un vergonzoso papel. 

La Ley de Transparencia para él es letra muerta: no la cumple, ni  le interesa que los demás la acaten sino más bien le da gusto que la ataquen. El mal ejemplo cunde, y ya sus demás subordinados hacen lo mismo. Y si eso hizo él con esa ley, ¿qué podremos esperar de los demás funcionarios con otras leyes que están obligados a cumplir y hacer cumplir?  

Con un gobierno así, los  ciudadanos estamos indefensos. No tenemos garantías y estamos expuestos a vivales de la política que ven a este oficio como el de hacer dinero y obtener ganancias. 

El Bronco es el rey de los viajes y viejos esquemas de hacer política. Es un retrógado y demagogo que engañó al electorado vistiéndose de angelito cuando en realidad encarna a la perversidad de la política. Y seguirá mintiendo, seguirá ocultando, seguirá ofendiendo el intelecto de los nuevoleoneses. Es el campeón de los viajes y los viejos mecanismos de burlarse de los ciudadanos, práctica en la que obtuvo un doctorado graduándose en la escuela del PRI, partido al que que perteneció 33 laaargos años. 

En fin, que nada es para siempre. Los cargos  en el gobierno tienen sus fechas de caducidad. Y en el caso de El Bronco, son sus viajes y sus viejos métodos los que están terminando de ponerle los clavos a su ataúd en la política.


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