Will you still need me, will you still feed me when I’m 64?.-The Beatles


Siempre he visto con envidia la cultura de rock clásico de Estados Unidos y Europa, envidia de la única que hay, porque es mentira que hay “de la buena”. ¿Por qué no podemos tener en México un mercado que valore los actos longevos, dándoles el estatus de clásicos?

¿Por qué las bandas con más de 30 años de carrera como Caifanes, Fobia, Molotov, Café Tacuba y algunos regios que para allá se perfilan siguen buscando espacio en el mercado de los jóvenes, en festivales de adolescentes y hasta en el universo bizarro de los bloggers? Aunque el fenómeno es muy amplio la respuesta es muy sencilla: La generación que creció disfrutando su música ya no escucha rock.

En mis años pasó algo muy extraño en el cambio de estudiante a profesionista, muchos olvidaron sus discos de grunge por los hits de Luis Miguel, su camisa negra de Iron Maiden por un sombrero y un casete grupero, dejaron de bailar slam y se acostumbraron a hacer una viborita con un popurrí de Timbiriche en las bodas. 

Como si para aspirar a tener éxito profesional fuera un requisito cambiar por completo nuestros gustos y preferencias. No quiero que se vayan a la oficina en botas industriales y con el pelo largo pero de verdad que no puedo con la pena ajena de verlos bailar La Calle de las Sirenas de Kabah cuando no hace mucho los veía brincando Sabotage de los Beastie Boys en el Kokoloko.

Hace algunos años tuve la oportunidad de ver a Los Black Crowes en Texas; además de ser uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida, me llamó la atención que el público era en su mayoría de personas de 40 años, seguían acompañando a su banda, seguían disfrutando sus clásicos y sus nuevos lanzamientos. 

La semana pasada vino al país Paul McCartney, y tal vez no viene a Monterrey porque no hay certeza de que sea buen negocio, acá preferimos las reuniones de pop de los 90.

Estoy seguro que las nuevas generaciones han superado ese miedo a la autenticidad, o por lo menos madurar ya no es sinónimo de cambiar tu personalidad. 

Para poder ver un festival como el Desert Trip donde se juntan los íconos del rock clásico, tenemos primero que desarrollar un público que siga consumiendo la música de su generación y sumando cosas nuevas del género que le gusta, sólo así lograremos dignificar carreras largas, y así las bandas encontrarán nuevos bríos después de 30 años de carrera en lugar de intentar encajar en un mercado joven que cada vez les entiende menos. Las excusas son bien variadas: es lo que le gusta a mi señora, es lo que ponen en la carne asada, ya estamos grandes para tanto ruido; bah, ¡me aburren!

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