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Y dos meses después, Juan perdió su libertad


Un día después de que lo vimos en Caracas, el 6 de junio escribí en este mismo espacio: "los chamos creen que las cosas deben cambiar desde adentro, sin la intervención extranjera. Incluso postulándose a cargos de elección popular para ir minando poco a poco la fuerza del gobierno. Ejemplo de ello es nuestro amigo Juan Requesens, diputado de 28 años por la provincia de Táchira, quien a pesar de su beligerancia contra el gobierno, no ha perdido –hasta ahora– su libertad".

Exactamente dos meses después, Juan la perdió.

Les platico: la noche de este miércoles, violando su fuero –inmunidad parlamentaria, le llaman allá– fue brutalmente sacado de su departamento por la policía política venezolana, acusado de ser uno de los autores del supuesto atentado contra Nicolás Maduro.  

Cuando le llamé desde Panamá para saber si lo podría ver en Caracas, en el lenguaje cifrado con que hablaba por su celular, me dijo: "no es bueno vernos, porque me están siguiendo por todos lados. Ya lo verás, bien pronto encontrarán una excusa para detenerme como a Leopoldo". Se refería a Leopoldo López, uno de los más feroces opositores al régimen chavista, sujeto a prisión domiciliaria, desde que por presiones internacionales fue sacado de la cárcel a principios de este año.

La diferencia es que a López lo acusan sólo de opositor, y a Juan, de intento de magnicidio, lo que podría dejarlo en prisión toda su vida.

A pesar de su advertencia, nos vimos, y el resultado de esa conversación fue publicado en mis artículos los días 1, 4, 6 y 8 de junio pasado.

En uno más, del 23 de febrero, también de este año, di cuenta del viaje que Juan hizo a México para pedir apoyo del gobierno y de los mexicanos, hacia la lucha que libraban contra la pretensión de Maduro de adelantar su reelección para el 22 de marzo. 

El mismo día que partió de regreso a su país me confió desanimado que había notado muy tibia respuesta por parte del gobierno de Peña Nieto, y que al tratar de ver a López Obrador o a alguien de sus  cercanos, ninguna puerta de la colonia Roma se le abrió.

Incluso, cuando un mes después, Gerardo Fernández Noroña –ujier del tabasqueño– visitó Caracas, Juan se lo topó en la Asamblea legislativa y notó claramente que al representante de Morena no le interesaba para nada hacer contacto con la oposición venezolana y sí, en cambio, con el régimen de Maduro, a juzgar por su presencia en actos oficiales del gobierno. 

Una hermana de Juan, dirigente estudiantil, fue detenida también la noche de este miércoles. De ella no se sabe nada. De él, fue divulgado un video del Ministerio de Comunicación, en el que "confiesa" ser "cómplice necesario" del atentado contra Maduro.

Una prueba de que dentro del mismo sistema represivo del gobierno chavista existen opositores es la grabación difundida casi al mismo tiempo, en la que Juan aparece semidesnudo, demacrado, enflaquecido y manchada su ropa de excremento.

El video fue tomado en el temible Sebin, Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, donde cientos de presos políticos esperan por un juicio que nunca llega y muchos de los cuales han muerto debido a las torturas que ahí se cometen.

Juan está aislado. Nadie puede visitarlo. Ni abogado que le defienda tiene. No se sabe a ciencia cierta cómo está. Pero uno de sus mismos guardianes, el que filtró el desgarrador video, le confió a un familiar que la está pasando muy mal.

Hasta el momento, no hay ninguna evidencia de que lo sucedido el pasado sábado haya sido un atentado. En cambio existen pruebas publicadas por lo que queda de prensa libre en Venezuela, de que el estallido se debió a la explosión de unos transformadores a cientos de metros del templete donde se encontraban Maduro.

El heredero de Chávez está valiéndose de todo lo que esté a su alcance para deshacerse de sus opositores, como dijo Juan la última vez que hablamos.

Por su salvaje detención, los venezolanos han vuelto a tomar las calles, ahora exigiendo su liberación.

"A México, lo que sucede en Venezuela, le atañe. No pueden dejarnos solos, porque lo que aquí ocurre, ya pasó en Cuba; está ocurriendo en Nicaragua y podría suceder en cualquier otro país", dijo al despedirse, y luego, con su andar de apenas 28 años, se nos perdió de vista en medio de la lluvia del invierno venezolano, en aquél pasaje de la avenida "Libertador"....

placido.garza@gmail.com

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