Y siguen con lo mismo


A unas semanas de que inicien ambas Ligas su Temporada 2018, en el futbol americano estudiantil el panorama pudiera complicarse un poco, porque tal parece que el tema del ´pirateo´ de jugadores (que cambien de equipo en cualquier momento) sigue afectando la relación entre las dos organizaciones deportivas.

Parece que es un tema de nunca acabar; por un lado los que ´invitan´ a los muchachos a jugar con su institución, que es valedero, siempre y cuando se sigan los caminos correctos como es la llamada entre coaches o rectores, y por el otro, quienes se quejan de que el ´pirateo´ no ha bajado para nada, sino por el contrario, se incrementó en los últimos meses.

Aquí el punto es sencillo. A un muchacho no se le puede evitar que busque su mejora continua, eso lo aceptan los entrenadores, al menos con todos los que me ha tocado platicar que son muchos. 

El problema siguen siendo las formas, la manera en cómo de la noche a la mañana el jugador aparece en otra institución y el coach no tiene la cortesía de tomar el teléfono o celular para conversar con su homólogo y decirle ´Aquí tengo a un chavo de que conjunto, qué pasa con él, cómo está su situación, se puede venir o hay algún inconveniente´. Esa es la parte medular y lo que en estos momentos molesta a la escuela de la cual procede el estudiante y a quien se le ha invertido tiempo, recursos y mucho más.

Ojalá y esta problemática, que les repito se está presentando en este justo momento, no afecte la futura relación entre ONEFA y Conadeip, porque ahora sí el rompimiento sería casi inevitable ante la postura de algunos coaches que respetan las formas.

DAÑA MÁS A LAS INSTITUCIONES

Continuando con el tema del cambio de jugadores de una escuela a otra y en aras de ser más claros, el hecho no es que se dañe a un equipo en sí, sino que más a allá, se perjudica la imagen de la institución, todo por un tema meramente deportivo.

Es común que el coach afectado va con sus autoridades a plantearle el problema y lo primero que dice el rector es ´Déjame hablo con sus autoridades para ver cuál es la situación´. 

Se imagina andar molestando al máximo dirigente de una institución por temas tan sencillos como el ponerse de acuerdo los entrenadores sobre la situación del jugador y ya. No, pero elijen el camino equivocado y a final de cuentas las más dañadas son las mismas escuelas, pues su imagen se puede ver afectada por los comentarios o señalamientos ¿qué necesidad hay de eso?

Además, en estos tiempos, las relaciones entre instituciones educativas van más allá de lo deportivo, hay intercambios académicos, sinergia en proyectos de investigación, culturales y sociales, por lo que discutir o tener que comunicarse entre rectores o a quienes ellos designen para que le den seguimiento a esta inconformidad es algo que a juicio de un servidor no tiene caso. 

Sin embargo, se ha dado y ahí tenemos a los rectores platicando sobre el tema y buscando la manera de que ninguna de las partes se vea afectada, la institución, sus equipos y el muchacho. Pero eso sí, siempre respetándose como lo que son, universidades o tecnológicos de prestigio que merecen respeto. 

En conclusión, para qué llegar hasta esas instancias si todo se puede solucionar conversando como entrenadores de Liga Mayor que son. ¿Qué opina usted?


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