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Cómo practicar la autocompasión

Cómo practicar la autocompasión
Foto. cortesía

Se basa en escuchar nuestra voz interior, hallar nuestro dolor emocional, sin instalarnos en la tristeza

Vivimos en un mundo teóricamente basado en el mérito y en la competitividad en el que utilizamos la autoexigencia y la autocrítica como herramientas para alcanzar la excelencia y poder avanzar, pero para el psicólogo Buenaventura del Charco se trata de “armas de doble filo”.

“La autoexigencia y la autocrítica se vuelven contraproducentes cuando son excesivas y constantes, ya que pueden afectar negativamente la forma en que nos percibimos a nosotros mismos.

“Ante las dificultades necesitamos ser más compasivos con nosotros mismos, flexibilizar la estricta actitud de juzgarnos y criticarnos, y cultivar el consuelo y el amor propio, aplicando una autocompasión sana y reparadora”, señala Del Charco.

A decir del especialista, la autoexigencia y la autocrítica llevadas al límite, pueden provocar frustración, dañar nuestro concepto de nosotros mismos, aumentar nuestro estrés y llegar a bloquearnos y a poner en peligro nuestra estabilidad psíquica.

El primer paso para desactivar esta tendencia es “tomar conciencia de esos pensamientos y sentimientos de crítica, exigencia, culpa o vergüenza, y darnos cuenta de cómo nos están afectando”, señala.

El segundo paso consiste en reflexionar sobre si “esa actitud de ser jueces y verdugos de nosotros mismos es el tratamiento que queremos y necesitamos darnos en los momentos de dificultad y sufrimiento. A partir de esa reflexión, necesitamos ser más compasivos con nosotros mismos, y cultivar el consuelo y el amor propio, aplicando la autocompasión”, afirmó.


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