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Situaciones 'gatillo' que disparan el sobrepeso

Situaciones gatillo que disparan el sobrepeso
Foto: Especial

Las emociones, estados afectivos y pensamientos, tienen un impacto decisivo en nuestra conducta alimentaria.

¿Sabías que “picotear” (ingerir distintos alimentos en pequeñas cantidades) al llegar a casa y antes de cenar o mientras miramos la televisión en el sofá, así como participar de reuniones o actividades sociales, que giran en torno a la comida, son tres de la situaciones que hacen que nos descontrolemos más al comer?   

Los expertos en nutrición las denominan “situaciones gatillo”, es decir aquellas circunstancias en las que se juntan una serie de estímulos desencadenantes de una conducta o una serie de comportamientos, que nos conducen a resultados negativos al alejarnos de nuestros objetivos, ya sea llevar una alimentación sana, hacer ejercicio o dejar de fumar. 

Para mantener a raya el sobrepeso corporal y comer de manera saludable y equilibrada, debemos aprender a gestionar psicológica y emocionalmente estos “disparadores del descontrol alimentario”, advierten desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).   

“La relación entre las emociones y los alimentos que ingerimos (ingesta alimentaria) ocurre en ambas direcciones,” explica la nutricionista Sonia Peinado, del IMEO. Esto quiere decir que una emoción puede hacer que desinhibamos o que restrinjamos nuestra ingesta alimenticia, y a la inversa, determinados alimentos, una vez consumidos, tienen un efecto de modulación, es decir que producen un ajuste sobre los estados afectivos, según Peinado

La especialista añade que a su vez los estados afectivos (una emoción sostenida y persistente) pueden estar influenciados por el entorno familiar, la niñez o la cultura de una persona, y por su propia personalidad. 

Cuando nos descontrolamos alimentariamente, solemos elegir alimentos más azucarados y grasos, como los precocinados y la pastelería industrial, ya que actúan en nuestro circuito cerebral de recompensa, que es el que permite y establece unas sensación de placer ante ciertos estímulos, señala. 

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  • EL 'PICOTEO' ANTES DE CENAR. “Llegar a casa después de un día agotador de trabajo, con hambre, y sin una cena preparada o planificada, funcionan como potentes desencadenantes de un picoteo emocional en el que tenderemos a utilizar la comida de forma descontrolada como desahogo del día”, explica Ana Gutiérrez Frutos, psicóloga del IMEO. 
  • MOMENTOS SOCIALES. “La mayoría de los entornos sociales giran en torno a la comida, ya que nos reunimos para tomar el café, comer, merendar o cenar. Suelen ser comidas sabrosas, vistosas, en restaurantes que frecuentemente despiertan nuestro interés”, puntualiza Gutiérrez. 
  • EL 'PICOTEO' VIENDO LA TV. Según Gutiérrez, es una de las “situaciones gatillo” más comunes en las que se suman varios estímulos desencadenantes: Permanecer sentado en el sofá, ver la televisión y experimentar estados emocionales de cansancio o aburrimiento.

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