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Temen que Chernígov se convierta en la 'próxima Mariúpol'

Temen que Chernígov se convierta en la próxima Mariúpol
Foto: AP

'La comida escasea, y las municiones y bombardeos no paran', expresó un profesor de lingüística que vive en dicha ciudad.

Después de los ataques por parte del ejército de Rusia sobre la ciudad Chernígov, los ciudadanos ucranianos temen que si ciudad se vuelva una "segunda Mariúpol".

Rusia sigue atacando ciudades en toda Ucrania. El sábado, tres poderosas explosiones agitaron la ciudad occidental de Leópolis, ubicada cerca de la frontera polaca y que ha sido refugio para miles de personas desplazadas.

Durante semanas, las tropas rusas han bloqueado y atacado a Chernígov. Y, aunque no ha experimentado la intensidad de los ataques que han provocado un sufrimiento humano atroz en la pulverizada ciudad sureña de Mariúpol, los residentes que quedan temen que cada explosión, bomba y cuerpo que sigue sin ser recolectado en las calles los hunda en la misma trampa macabra de matanza y destrucción.

“En los sótanos, por la noche, todo el mundo habla de una cosa: que Chernígov se convierta en la próxima Mariúpol”, dijo Ihar Kazmerchak, un profesor de lingüística de 38 años.

Kazmerchak habló con una agencia de noticias por un celular que no dejaba de pitar indicando que la batería estaba baja. La ciudad está sin electricidad, agua corriente y calefacción. Las listas de medicamentos no disponibles en las farmacias crecen cada día.

Kazmerchak inicia su día formado en largas filas para conseguir agua potable, racionada a 10 litros (2,5 galones) por persona. Las personas llegan con botellas y cubetas vacías para llenarlas cuando los camiones cisterna hacen sus rondas.

“La comida escasea, y las municiones y bombardeos no paran”, dijo.

Acunada entre los ríos Desná y Dniéper, Chernígov se extiende en una de las carreteras principales que los soldados rusos recorrieron cuando invadieron desde Bielorrusia el 24 de febrero en lo que el Kremlin esperaba que fuera un ataque relámpago a la capital, Kiev, que está a sólo 147 kilómetros (91 millas) de distancia.

La paz de la ciudad se alteró, más de la mitad de sus 280.000 habitantes huyeron, según el alcalde, incapaz de asegurar cuándo volverán a ver su magnífica catedral con domo dorado y otros patrimonios culturales, o incluso si todavía estarán en pie cuando regresen. El alcalde, Vladyslav Atroshenko, calcula que el total de muertos en Chernígov a causa de la guerra ronda los cientos.

Las fuerzas rusas han bombardeado zonas residenciales en vuelo rasante con “clima totalmente despejado” y “están destruyendo deliberadamente infraestructuras civiles: escuelas, jardines de infantes, iglesias, edificios residenciales e incluso el estadio de fútbol”, manifestó en declaraciones a la televisión ucraniana.

El miércoles, bombas rusas destruyeron el principal puente de Chernígov sobre el río Desná, en la carretera que lleva a Kiev. El viernes, los proyectiles de artillería dejaron intransitable el resto del paso peatonal, cortando la última ruta posible para la salida de civiles y la entrada de alimentos y suministros médicos.

Refugiados de Chernígov que lograron salir de la cercada ciudad y llegar a Polonia esta semana, hablaron de una extensa y terrible destrucción, cuando las bombas derrumbaron al menos dos escuelas en el centro de la ciudad y los ataques impactaron el estadio, museos y muchas casas.

Sin servicios públicos, las personas beben agua del Desná y los ataques matan a personas mientras esperan en línea para conseguir comida, agregaron. Volodymyr Fedorovych, de 77 años, dijo que apenas logró escapar de una bomba que cayó en una fila para conseguir pan en la que instantes antes había estado formado. Añadió que la explosión mató a 16 personas y dejó a decenas lesionadas, arrancando sus brazos y piernas.

Tan intenso es el asedio que algunas de las personas atrapadas ni siquiera pueden reunir la fuerza para tener miedo, dijo Kamerchak.

“Casas devastadas, incendios, cadáveres en las calles, enormes bombas aéreas que no explotaron en patios, ya no sorprende a nadie”, dijo. “Las personas simplemente están cansadas de tener miedo y ni siquiera bajan siempre a los sótanos”.

Con información de AP.

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