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Se acaba el cabrito en Nuevo León

Se acaba el cabrito en Nuevo León

Pese a que el cabrito es un platillo tradicional en Nuevo León, se ha visto un importante descenso en la cantidad de ejemplares que se tienen en los criaderos.

La producción de cabrito en Nuevo León sigue en caída pese a la alta demanda por lo tradicional del platillo, y detrás del déficit se encuentra la falta de apoyos suficientes ... una denuncia que resuena desde hace años entre los ganaderos.

De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, la tierra del cabrito por excelencia se ubica apenas en el noveno lugar de producción de esta carne, con mil 621 toneladas, una cifra que en 2021 representó un descenso anual de casi 1 por ciento.

Municipios como Vallecillo, tenían una fuerte tradición de cría y hoy únicamente sobreviven un puñado de ganaderos.



“De cabras ya no hay, ya nada más mi hermano y yo tenemos aquí en el pueblo; mientras mis fuerzas me ayuden seguiré trabajando, pero también mientras pueda sostenerlas, porque no voy a tener un animal que se me esté muriendo nada más porque me gustan los animales. Es un poco difícil porque se nos presentan las sequías y hay que comprar forraje, grano y es un poco costoso y se batalla con la alimentación”, lamentó Alma Rosa González, de la comunidad San Carlos.


La pérdida de la capricultura en Nuevo León tiene múltiples motivos: el envejecimiento de la población en zonas rurales, las enfermedades del ganado, lo malbaratado de los productos, y un largo listado, sin embargo, todo se resume en falta de atención al sector.

'Se necesitan más apoyos en cuestión del diésel y alimentos, más subsidios porque el precio del maíz, que es un alimento básico, está muy elevado e implica una inversión muy grande. 


'Se han incrementado mucho los costos de los alimentos, de todo el manejo que implican las cabras, y por desgracia los jóvenes están emigrando del campo', explicó Jaime Manuel Cavazos, director del Centro Regional de Fomento Ganadero de la Universidad Autónoma de Nuevo León.


Es en espacios como el centro, que dirige Cavazos, donde a través de la investigación y la sinergia con los productores locales, se lucha por incrementar la producción en el Estado.

Los esfuerzos van mucho más allá de preservar la tradición, pues la paulatina desaparición del sector significa pérdidas económicas para las comunidades y para Nuevo León.



“Es una fuga el dinero que sale del Estado porque genera un efecto secundario en la actividad económica de otros estados donde tú compras. Mucha gente vive de esto, sobre todo gente de escasos recursos, y es importante ayudar a la producción de cabrito también por quienes viven de manera secundaria de esto, como restauranteros, cocineros, meseros; es una actividad muy importante”, detalló Ramón Guajardo, secretario de Desarrollo Agropecuario de la Máxima Casa de Estudios.


Los expertos advierten que de no reforzar los esfuerzos para tecnificar la producción estatal y así eficientar costos y trabajo, la tierra del cabrito seguirá sirviendo platillos con carne proveniente de Estados como Zacatecas y San Luis Potosí.

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