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Propone Cristina Llaguno sistema de justicia con corazón

La abogada argentina ha desarrollado lo que podría llamarse una nueva filosofía de justicia.

En nuestro sistema de justicia, pareciera que lo que buscan tanto fiscales como abogados defensores es “aniquilar al otro”, porque así es el sistema.

Pero para la abogada argentina Cristina Llaguno este es precisamente el problema de nuestro sistema legal, porque ella sostiene que la verdadera justicia no consiste en “vencer”; más bien, para superar un conflicto legal, basta con “encontrar un punto común al que ambas subjetividades puedan llegar”.

La Dra. Llaguno, abogada, terapeuta y directora del centro de desarrollo personal “Reconciliar”, lleva más de 20 años buscando integrar al campo legal las teorías del psicólogo y filósofo alemán Bert Hellinger, sobre los sistemas o “constelaciones” familiares, pues considera que estas enseñanzas ayudan a una resolución mucho más expedita, satisfactoria y hasta “sanadora” de los conflictos civiles o hasta penales.

Se trata de adiestrar al personal involucrado con la justicia, y de incorporar ciertas prácticas en su haber para, en sus propias palabras, hacer del derecho, un “derecho con corazón”.

Podría decirse que Llaguno está proponiendo una nueva “filosofía de justicia”, del cual impartirá un seminario este fin de semana, del viernes 15 al domingo 17 de julio, en la Ciudad de México, en el Centro de Estudios Sistémicos del Instituto Luz Sobre Luz.

“Siempre nos enseñan a aniquilar al otro”, dice en entrevista con El Horizonte la doctora Cristina Llaguno.

“Yo siempre sufría, porque no me gustaba pelear con el contrario. Cuando conocí la filosofía de Bert Hellinger, dije, esto quiero conocerlo más porque me puede ayudar a que el derecho sea un derecho con corazón, porque un derecho sin corazón no es justicia”.

Llaguno cuenta que cuando empezó a llevar esto al campo jurídico, encontró respuestas fascinantes. Por ejemplo, colegas abogados comenzaron a sentir una renovada pasión por ejercer la profesión, al ver un nuevo camino entusiasmante, de buenos resultados, y quizá hasta más cercano a la “verdadera justicia”.

“Hoy en día me encuentro con colegas que me dicen, voy a estudiar contigo porque perdí la pasión de ejercer el derecho, y cuando te escucho a hablar de esta nueva propuesta para hacer las cosas (en el campo jurídico), yo quiero más de eso”.

“Después de 20 años puedo decir que he trabajado con jueces, fiscales, mediadores, y estoy muy feliz con ese resultado”, afirma la abogada argentina.

La justicia se busca en el acuerdo entre las partes, y no en la derrota total de una de ellas.

“Cuando hay un conflicto las dos partes tienen razón… yo digo esa frase como un disparador en mis cursos”, afirma Llaguno.

Ella utiliza la ciencia vanguardista de Hellinger para buscar ubicar los problemas que están detrás de lo evidente y que detonan los conflictos.

Las teorías de Hellinger plantean que todas las personas pertenecemos a un sistema o “constelación familiar”, y que la mayor parte de nuestros problemas personales, emocionales y de la relación con nuestro entorno parten de “sentirnos excluidos del sistema”, o tienen que ver con “reclamar nuestro lugar en ese sistema familiar”.

“Todos pertenecemos a un sistema familiar, y en esa familia hay reglas, normas, prejuicios, preconceptos, reglas no escritas, nociones de la mujer, etc. Entonces cuando me relaciono, me encuentro con una persona con normas distintas, y nuestros valores colisionan, no se trata de que esa persona te diga cuál es conflicto, sino cuál cree que sea la solución. Y tenemos una pregunta, que es la pregunta del milagro, que es preguntar ‘qué pasaría si…’, y entonces la persona sale del dolor, de la cofusión, del enojo, de la confrontación, y  empiezo a mirar la reconciliación”.

La Dra. Llaguno explica que en las personalidades existe lo que llaman “el triángulo dramático”, que son: víctima, rescatador, perseguidor.

“Como niños nos ponemos en el papel de víctimas, nos sentimos víctimas de nuestros papás por lo que hacen con nosotros. Y si yo al crecer no cambio, sigo aplicando esos roles de rescatador, o víctima o perseguidor. Luego busco como pareja a alguien con uno de esos roles. Y esas parejas nunca funcionan”, asegura.

Llaguno considera que a los profesionales del derecho hay que hacerles ver en cuál de estos roles se está posicionando su cliente y en cuál el abogado.

“Me parece que hay una forma diferente de ser abogado, sin caer en esos roles, y es lo que estoy proponiendo”.

Llaguno plantea que todas las personas del mundo queremos tres cosas: ser mirados, reconocidos y amados. Y por eso afirma que, aunque muchas veces la gente gana un juicio, no se siente contenta. 

“Esto es porque el juez la miró y la reconoció, pero no la amó. Sólo los padres nos aman. Por eso la reconciliación con el amor de los padres es importante, o nunca terminarán de sentir que hay “justicia”…

Esos problemas en la “constelación familiar” son en buena parte los que detonan los conflictos entre personas, entre comunidades, países, etc. Dice Llaguno que los conflictos trascienden lo personal y abarcan lo cultural o lo nacional, y por eso hay que partir de estudiar los sistemas de familias de esa comunidad.

Más información: Instituto Luz Sobre Luz, tel: (+52) 55 5211 9051

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